Spanische Verteilschriften
– Rat und Hilfe für Christen – Wilhelm Pahls war schon einige Jahre im Glauben, als er auf ein Geheimnis stieß. Bei einer Evangelisation litt er darunter, dass nicht mehr Menschen zum Glauben an Jesus kamen. Doch Gott machte ihm klar, worauf es ankam: „Lieber Leser, ich habe es nicht nur gelesen oder gehört, sondern ich habe es wirklich erfahren: Das Geheimnis eines gesegneten Lebens liegt in der Hingabe! [...] Wenn du Ihm deine Sünden bringst, dann wird dein Leben neu. Du wirst gerettet und ein Kind Gottes. Wenn du Ihm dein Leben bringst, dann werden andere Leben neu. Dann werden andere gerettet und Kinder Gottes.“ El Secreto de una vida abundante Quiero hablar contigo de un tema maravilloso. Se trata del secreto de una vida abundante del cristiano. Muchos años atrás tuve una experiencia que nunca olvidaré. Ya era cristiano por varios años. Mediante un buen libro evangélico, mis ojos fueron abiertos. Había reconocido mi estado pecaminoso, perdido, y me había decidido, conscientemente por Jesús. Él debía ser el centro de mi vida. Quería pertenecer a Él, a Él quería servir y llevar el fruto para la eternidad. Pero, después vinieron años en los cuales tuve aun mayor anhelo de ser usado por Dios. De una hora muy especial, que cambió mi vida, quiero contarles ahora. Yo había sido invitado como orador a una evangelización. Los primeros días de este evento ya pasaron. Yo sufría porque no podíamos experimentar más respuestas a nuestras oraciones, porque no había más gente que encontrara a la fe viva en Jesús. No había dicho Jesús, en Mateo 3,10: “... todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego”. Yo tenía muchas preguntas. De repente me di cuenta que yo mismo era el obstáculo. Entonces empezó una larga “charla” con el Señor, horas de las cuales me gusta acordarme. Qué bueno, que Dios conoce nuestros puntos débiles. Su gracia y su perdón permiten que siempre podamos empezar de nuevo. De ese tiempo hay una nota amarillenta en mi Biblia. Frecuentemente la tomo para leer de nuevo lo que había escrito aquella vez. Algunas cosas, que están en esa nota, quiero citar aquí: Lo que no se debía encontrar más en mi vida, era: Pensamientos sucios, no saber los límites, codicia, amor al dinero, odio, discordia, disputa, celos, ira, enojo, orgullo, presunción, inflexibilidad, rigidez, querer ser visto, querer mostrar superioridad, querer atraer la atención de otros, el deseo de ser elogiado. Preferir hablar de los errores de otros, en vez de hablar de sus virtudes. Tratar de dar mejor impresión de mí mismo, de lo que en realidad corresponde. Ser incorregible, obstinación, egoísmo, afecto e intimidad indecente al otro sexo, comportamiento falto de sinceridad y fraudulento, evitar o encubrir la verdad, tendencia a la pereza, falta de interés en la salvación de otra gente. Y al otro lado de la nota escribí: “Dios debe tener la oportunidad de hablar frecuentemente conmigo sobre estas cosas”. Seguro que hay otras cosas en mi vida, las cuales Él me quiere mostrar y que yo debo cambiar. Yo quiero amar al Señor Jesús tanto, que no pueda evitar el hacer su voluntad. Él ha dicho en Juan 14,15 :”... y sus mandamientos no son gravosos”. Quiero preguntarme frecuentemente: ¿Será que Jesús hubiese hecho lo que yo estoy planeando hacer? Si Él lo hizo, entonces quiero hacerlo también. Si Él no lo hizo, entonces tampoco lo haré. Si no vivo en su voluntad, no puedo esperar que Él me use a mí como su instrumento. Hasta que al fin ni encontraría la meta. ¡Mi vida debe estar dedicada a Dios: cada hora, cada día! Mientras tanto han pasado muchos años, años de bendición: En muchas situaciones podía experimentar el obrar de Dios. He experimentado, cómo mucha gente encontró la fe viva en Jesucristo. La decisión que había tomado para mí, después de decidirme por Jesús, fue la mejor decisión de mi vida espiritual. Hoy miro atrás con gran gratitud. Muchas veces me alegro porque Jesús me ha mostrado “el secreto de una vida abundante” de una manera tan simple. Querido lector, esto yo no he leído o escuchado, sino lo he experimentado realmente: ¡El secreto de una vida abundante está en la entrega! ¡De esto estoy convencido! Una vida feliz, abundante, y bendecida como cristianos solo podemos vivir, si nos entregamos a Jesucristo totalmente, si le seguimos de todo corazón y le obedecemos. Dios no hace una excepción contigo. Él te espera, y, a que tú te decidas. Por favor piensa en lo siguiente. Si tú le llevas a Él tus pecados, tu vida va ser renovada. Tú vas a ser salvo y serás un hijo de Dios. Si tú le llevas a Él tu vida, otras vidas van a ser renovadas. Entonces otros van a ser salvados y van a ser hijos de Dios. Dios te va a bendecir y usar, tú vas a ser una bendición para otros. A eso Jesús te invita hoy. Wilhelm Pahls
In unserer vom philosophischen Materialismus geprägten Zeit sind wir weithin in eine Denkfalle geraten, wonach es nur noch das geben darf, was aus der Materie abgeleitet werden kann. Wer aber die Bibel aufmerksam liest, stößt immer wieder auf Aussagen, die für uns im 21. Jahrhundert bei aller modernen wissenschaftlichen Erkenntnis schwer verständlich sind. So heißt es z.B. in Psalm 139,5: „Von allen Seiten umgibst du mich und hältst deine Hand über mir.“ Werner Gitt erklärt in diesem Artikel, dass wir aus uns heraus den uns gegebenen Ereignishorizont nicht überwinden können, aber mit Gott gelingt es. Gott ist nicht an unsere dreidimensionale Welt gebunden. Die Bibel weist uns auf höhere Dimensionen hin. Dies erklärt, dass Gott auf übernatürliche Weise in unser Leben eingreifen kann. Sie zeigt uns aber auch, dass Gott uns einlädt zu ihm zu kommen und dass derjenige, der an Jesus glaubt, das ewige Leben hat. Jesús - Señor de todas las dimensiones Perspectivas mas allá de las ciencias naturales Cuando leemos la Biblia con atención, damos una y otra vez con afirmaciones que son difíciles de entender a pesar de todos los conocimientos científicos del siglo 21: El Salmo 139:5 dice: “Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.” Alguien en Barcelona lo leerá estando contento de que Dios lo rodee por todos los lados. Pero también habrá alguien en Sydney – es decir en el lado opuesto del globo – que lo leerá confiando igualmente en esta palabra. ¿Cómo es posible que Dios sea capaz de estar en todos los lugares a la vez – hasta en la luna? Después de resucitar las puertas cerradas y las paredes no pudieron impedir que Jesús pasara a la habitación donde los discípulos se hallaban escondidos, porque Juan 20:26 dice: “Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: paz a vosotros” ¿Cómo explicar semejante cosa? El materialismo filosófico en oposición con la Biblia En nuestro tiempo marcado por el materialismo filosófico, hemos caído en una trampa intelectual, porque sólo reconocemos la existencia de cosas de procedencia material. Hoy en día ya no se cree en una realidad más allá de nuestro mundo tridimensional. Estas ideas conducen lógicamente al ateísmo y al evolucionismo. En la antigua Unión Soviética estas ideas eran obligatorias y divulgadas por el Estado. Cuando lanzaron el primer satélite Sputnik en una órbita de la tierra, la propaganda soviética afirmó: “El Sputnik ha borrado definitivamente a Dios del mapa” y “El materialismo dialéctico está a punto de sustituir la fe.” ¿De dónde vienen estas ideas? Las personas estaban bajo la influencia de la propaganda comunista. Friedrich Engels (1820-1895), uno de los fundadores del comunismo, había enseñado: “El mundo sustancial, reconocible por los sentidos, al que pertenecemos nosotros mismos, es la única realidad.” En oposición con esto, la Biblia declara en 2 Corintios 4:18: “... pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” Los americanos iniciaron un poco más tarde su programa espacial, y los astronautas confesaron haber experimentado al Dios de la Biblia. James Irwin (1930 – 1991) viajó desde el 26 de julio hasta el 7 de agosto de 1971 en el astronave Apollo 15. Alunizó y allí recorrió varios kilómetros en coche, cosa que nunca había sido hecha antes. Describió sus experiencias así: “Estuvimos en la luna por tres días, y sólo pudimos estar allí porque Dios lo permitió. También surgieron dificultades serias para las que no estábamos preparados. En todos esos casos siempre me puse a orar, y el Señor nos ayudó.” ¿Cómo es que existen modos tan diferentes de ver las cosas? Las siguientes preguntas nos pueden ayudar a llegar más a fondo: ¿Dónde está Dios, y por qué no lo vemos? ¿Se puede entender el hecho de que Jesús en su segunda venida será visto por todos los hombres en la tierra a la vez? A continuación vamos a explicar dos términos científicos que nos permitirán comprender mejor algunos relatos importantes de la Biblia. Los dos términos son “el horizonte de sucesos” (que se usa en la física) y “la dimensión” (que se usa en las matemáticas). El horizonte de sucesos Cuando observamos una estrella con un telescopio óptico, nos damos cuenta de que el rayo de luz es desviado cuando pasa por delante de una gran masa. La mayor densidad de masa en nuestro universo existe en un “agujero negro”. Si pudiéramos comprimir nuestra tierra a la densidad de semejante agujero, su tamaño se reduciría a una bolita con sólo un centímetro de diámetro. Cuanto más se acerca un rayo de luz a un agujero negro, más es desviado. Entre la desviación y la desaparición completa de un rayo de luz existe un área fronteriza en la cual el rayo es forzado a girar alrededor del agujero negro. Esa vía circular se llama “horizonte de sucesos”, porque todo lo que sucede más allá de esa línea fronteriza queda fuera de nuestro alcance, es decir fuera de toda investigación científica, porque allí nada se puede conocer ni medir. La dimensión La dimensión n señala el número de ejes de coordenadas que abren un espacio geométrico. Un punto no tiene ninguna expansión, por lo cual corresponde a la dimensión cero (ilustración 1). En la primera dimensión hay una sola dirección de expansión, la dirección x. Un determinado trayecto en ese “espacio” se llama longitud. El plano es una estructura bidimensional porque tiene dos direcciones posibles de expansión, señaladas por los dos ejes en el sistema de coordenadas: el eje x y el eje y. Con las magnitudes de longitud y anchura podemos indicar la extensión de una figura regular. Si le añadimos otro eje vertical al sistema x-y, llegamos a la tercera dimensión. Aquí son las magnitudes de longitud, anchura y altura las que determinan la extensión de un cuerpo tridimensional. Ahora se trata de añadir aún otro cuarto eje de coordenadas u que también deberá estar en posición vertical a los tres ejes existentes. Esto ya es algo que sobre pasa nuestra capacidad de imaginación espacial, aunque las fórmulas matemáticas se pueden aplicar también en esa dimensión sin dificultad alguna. Un cuerpo en esa cuarta dimensión tendría por extensión la longitud, la anchura, la altura y la profundidad. ¿Es realista suponer la existencia de una cuarta dimensión? El Nuevo Testamento lo confirma claramente: “... [a fin de que] seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura...” (Efesios 3:18). La llanura Para poder entender mejor las características significantes de las dimensiones más elevadas y del horizonte de sucesos, echemos una mirada a la segunda dimensión, que resulta ser más fácil de comprender. Vamos a llamar esa región “llanura” y vamos a poner allí seres de la segunda dimensión, los cuales vamos a llamar “llanureños”. Se diferencian de nosotros principalmente por el hecho de que su altura es cero. Entre su dimensión y la nuestra se encuentra el horizonte de sucesos. No pueden vernos porque la vista a la dimensión superior les está cerrada. Nosotros, en cambio, mirando desde la dimensión superior, los vemos todos con una sola mirada. Para las normas que tienen validez en una dimensión concreta, la dimensión más alta resulta ser una frontera infranqueable. Sólo la propia dimensión n es considerada la verdadera; la dimensión inmediatamente superior (n+1) ya representa un mundo invisible e insondable para n. Las dimensiones inferiores las podemos ver como subconjunto de un espacio de una dimensión superior, es decir que la dimensión superior traspasa todas las inferiores. El espacio tridimensional de un cubo abarca por completo los diferentes planos que contiene. Dimensiones superiores en la Biblia Después de esas reflexiones, echemos una mirada a la Biblia. Nos vamos a llevar una sorpresa al encontrar muchos textos con referencias a espacios con dimensiones superiores. Dios, Jesús y el mundo celestial de los ángeles se encuentran más allá de nuestra tercera dimensión, aunque ignoramos en cual. Primero se da la característica de que las dimensiones superiores traspasan las inferiores. En el Salmo 139:3+5 leemos: “Has escudriñado mi andar y mi reposo. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.” Este texto testifica el hecho de que Dios nos rodea y traspasa por completo. Eso sólo puede ser si Dios vive en una dimensión superior. En Hechos 17:28 está escrito: “Porque en él (Dios) vivimos, y nos movemos, y somos.” Eso significa que el espacio de nuestra existencia está situado en Dios, Él nos rodea y traspasa por completo. Además Dios nos dice en Jeremías 23:23+24: “¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice el Señor, y no Dios desde muy lejos? ¿Se ocultará alguno, dice el Señor, en escondrijos que yo no lo vea?” No hay lugar en esta tierra ni en el universo en el cual pudíeramos escondernos de Él; está presente en todas partes, viéndonos siempre. Por eso está escrito en Génesis 16:13: “Tú eres el Dios que (siempre) me ve.” Nadie puede escapar de Dios En nuestras reflexiones anteriores vimos que las criaturas bidimensionales (desde nuestro punto de vista) no pueden escapar o esconderse de nosotros. Dios dice exactamente lo mismo de nosotros acerca de nuestro espacio tridimensional. Salmo 139:7-10 dice por consiguiente: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.” La superación del horizonte de sucesos De ninguna manera podemos remontarnos por encima del horizonte de sucesos con nuestros propios medios, pero con Dios sí que es posible. La Biblia cuenta con varios testimonios que describen como ciertas personas superaron tal horizonte de sucesos durante cierto tiempo. Hechos 7:55-56 cuenta de un tal acontecimiento en relación con el apedreamiento de Esteban: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.” El Señor le había abierto los ojos a Esteban de manera que pudiera mirar dentro de la dimensión superior de Dios. La “cortina del horizonte de sucesos” le fue quitada sólo para él, de manera que pudo mirar directamente dentro del cielo desde su sitio delante de las puertas de Jerusalén. Así entendemos que el cielo no está en alguna parte más allá del universo, sino directamente alrededor de nosotros, pero en otra dimensión. La resurrección de Jesús Después de su resurrección, el cuerpo de Jesús ya no era semejante al nuestro. Ya no estaba sujeto a la tercera dimensión, sino podía aparecer sin problema en nuestra dimensión y después cambiar otra vez a la dimensión celestial. El filósofo alemán Martin Heidegger, aún hablando desde la perspectiva de un incrédulo, declaró acertadamente: “Si Jesús de Nazaret ha resucitado de los muertos, todos los conocimientos científicos son sólo provisionales.” Se había dado cuenta del hecho de que todos nuestros conocimientos científicos nunca pueden llevar a una verdad definitiva si Jesús ha resucitado de verdad de los muertos. En 1 Corintios 15:6 nos dice Pablo: “Después apareció (=Jesús) a más de quinientos hermanos a la vez ...”. El texto original griego nos describe ese acontecimiento aún más exactamente: “(Él) ha sido hecho visible.” Eso quiere decir que Jesús también estaba presente antes, pero ahora había sido hecho visible también en la dimensión nuestra. La ascensión de Jesús En Marcos 16:19 leemos de la ascensión de Jesús: “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios” – es decir que Jesús fue levantado a aquella dimensión aún invisible para nosotros. En Hechos 1:9 está escrito al respecto: “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.” Y después dijeron los ángeles (versículo 11): “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” Aquí es importante tomar en cuenta la palabra “así”. Eso quiere decir que en su segunda venida Jesús saldrá de la otra dimensión de la misma manera, haciéndose visible para toda persona, esté donde esté en este planeta, si en Alemania o Australia, si en China o América. La segunda venida de Jesús Según Mateo 24:27, la segunda venida de Jesús ocurrirá de repente: “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.” El Señor aparecerá de inmediato y será visto por todos los hombres a la vez. También lo verá una persona que se encuentre a 1000 metros bajo tierra en una mina de sal. No hay impedimento para que todos lo vean. Será como cuando subió al cielo: “... y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” (Mateo 24:30). El Evangelio según Lucas aclara que en la segunda venida del Señor será de día en un hemisferio y de noche en el otro: “Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado … Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado” (Lucas 17:34+36). El trabajo en el campo se hace de día normalmente. ¡Cuán exacta es la Biblia! Será de día y al mismo tiempo de noche, dependiendo de donde uno se encuentre en la tierra giratoria. Una morada para nosotros Jesús dice en Juan 14:2: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.” Esas moradas se encuentran más allá de la tercera dimensión y están previstas por Jesús como morada eterna en el mundo celestial. Su llamamiento “Venid a mí” es una invitación a ese lugar para todos nosotros. El único camino que lleva a esa casa paterna es Jesús: “El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna” (Juan 3:36). Werner GittDirector y Profesor jubiladoDoctor en Ingeniería
Prof. Dr. Werner Gitt erklärt in dieser Schrift den Heilsplan Gottes - angefangen bei der Geburt Jesu (Krippe), über seinen Tod (Kreuz), bis hin zur Entrückung und ewigen Herrlichkeit (Krone). Gott schuf Abhilfe für die "Urkatastrophe" der Menschheit, den Sündenfall. Wie in der Bibel vorhergesagt, sandte er seinen Sohn auf die Erde. "Nie aber hat die Welt einen Gott gesehen - bis es Weihnachten wurde." Das Kreuz wurde für Kritiker zum Anstoß. Sie verstehen nicht, wie ein "Hinrichtungsinstrument" zum Zentrum eines Glaubens werden kann. Prof. Dr. Gitt sieht diese Kritik als Indiz, dass die Menschen ihr Sündenbewusstsein verloren haben: Es gab keinen anderen Weg für die Rettung des Menschen, weil die Trennung zwischen Gott und uns durch die Sünde so groß ist. Wenn Jesus einmal wieder kommt, wird man ihn als König erkennen. Dann wird die Menschheit zweigeteilt sein in Angenommene und Verworfene. Für diejenigen, die Jesus in ihr Leben aufnehmen wollen, gibt es ein vorformuliertes Gebet, das ihnen dabei hilft. Dieses Traktat eignet sich besonders gut zur Weitergabe an suchende Menschen! Pesebre, Cruz y Corona La primer catástrofe Con frecuencia ocurren catástrofes en nuestro mundo y causan estragos: El tsunami en diciembre del 2004 costó la vida a alrededor de 160.000 personas, en el hundimiento del Titanic perecieron 1.522 personas, y la Segunda Guerra Mundial costó 50 millones de vidas. Pero la mayor catástrofe ocurrió en el huerto de Edén, cuando el hombre cayó en el pecado. Esta catástrofe es la causa de todas las demás catástrofes que han asolado la tierra. El pecado trajo la separación de Dios. Y sin Dios el hombre se hunde en la perdición eterna. Si Dios permitiera que entrara un solo pecado en el cielo, entonces irrumpirían también allí el sufrimiento y la muerte, lo cual Dios no puede permitir. A Dios se le parte el corazón que los hombres, que él ha creado y ama, se hayan apartado de él. Con ello han escogido la muerte. ¡Qué terrible! Un refrán dice que “A la muerte no hay cosa fuerte“, o sea, que no hay remedio, ni siquiera en el huerto de Edén había una planta que pudiese remediarlo. ¿Y Dios? ¿Tendrá él una solución? El remedio de Dios: envió a su Hijo Ya en el huerto de Edén, Dios tenía un plan de salvación y le anunció - aunque en aquel entonces aún de forma muy velada - inmediatamente después de la caída del hombre en el pecado: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:15). Después, en una larga cadena de profecías, anuncia al Salvador que habría de venir. Veamos dos ejemplos: “Saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro (= símbolo del poder) de Israel” (Números 24:17). “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2). La última vez que se anunció la venida del Salvador fue a José por medio de un ángel: “María tu mujer... dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:20-21). A lo largo de la historia han pasado muchas personas de renombre por el escenario del mundo: Césares y reyes, poetas y filósofos, gurús y magos, buenos y malos. Pero el mundo jamás vio un Dios hasta que llegó la primera Navidad [abrev. de Natividad = nacimiento de Jesús]. El niño en el pesebre no era un dios como se lo imaginaban los griegos en el Olimpo o los germanos en el Walhalla. Él es el único que pudo decir: Yo soy el Creador y por mí han sido hechas todas las cosas (Juan 1:1 y 3); “Yo soy la Verdad” (Juan 14:6); “Yo soy el Buen Pastor” (Juan 10:11); “Yo soy la Puerta” [al cielo] (Juan 10:7). ¿Qué camino tomó para entrar en el mundo? ¿Vino con mucho bombo o estruendo? ¿Vino con las huestes celestiales? ¡No! Dios escogió una mujer virgen de Israel, María, que halló gracia en sus ojos para dar a luz al Hijo de Dios. Con ello sorprendió también a los judíos que pensando en su Mesías sólo recordaban palabras proféticas como las siguientes: “He aquí tu rey vendrá a ti” (Zacarías 9:9), o “Desmenuzará y consumirá a todos los reinos” (Daniel 2:44). Por eso no esperaban a un niño en un pesebre, ¡sino a un rey! Según su opinión, este rey actuaría con poder y echaría a los romanos de Israel, establecería su residencia en Jerusalén y nombraría como ministros a los sacerdotes y escribas. Pero Jesús no vino de esta forma, y por eso los judíos le rechazaron. Habían dejado de ver los pasajes de las Escrituras que decían que primero tenía que venir como un niño: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado” (Isaías 9:6). De Él únicamente depende donde pasaremos la eternidad, si en el cielo o en el infierno. Este Mesías se caracteriza por tres cosas: Pesebre (éste simboliza la venida de Jesús al mundo) Cruz (ésta simboliza nuestra salvación que Jesús ha obtenido en la cruz) Corona (ésta simboliza la señorío de Jesús en su segunda venida como Rey). ¡Ni cruz sin pesebre, ni corona sin cruz! ¡Sin el pesebre y sin la cruz no hay cielo para nosotros! Por eso tuvo que llegar primero la Navidad. ¿Por qué escandaliza la cruz? Los que critican la fe cristiana siempre se preguntan sobre el por qué de esa muerte brutal en la cruz. Nos dicen que nuestra fe sólo gira alrededor de un instrumento de tortura. ¿No podía Dios haber escogido un camino más apacible, para resolver nuestro asunto? ¿Por qué estaba tan marcado por la muerte, el dolor, las lágrimas y el duelo el camino de la reconciliación? ¿No podía haber ideado algo más agradable, estético y de buen gusto? ¿No podía Dios haber hecho la vista gorda ante nuestras deficiencias humanas? Todas estas preguntas tienen en común que minimizan el pecado. Y me da la impresión que este es el mal de nuestros días. Pero sólo en la cruz podemos ver lo que no hallamos en ningún libro de los filósofos y pensadores: La cruz nos muestra cuán grande es la sima que el pecado ha abierto entre Dios y el hombre. El abismo es tan inmenso que tiene como consecuencia el infierno (Mateo 5:29). La cruz nos da una idea real de lo que Dios en su amor por nosotros está dispuesto a hacer: por nosotros se arrancó del corazón lo que más amaba, su Hijo Jesucristo. La cruz de Jesús es el mayor descenso de Dios. Más no pudo bajar y humillarse. El Creador del universo y de toda vida se deja ejecutar como un criminal sin defenderse. ¡Cuán alto precio por el pecado! Pero de esta forma, Jesús puede invitar a todo pecador a venir a él: “al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). Pero también es verdad que el que no viene está perdido, eternamente perdido. La cruz marca también el fin de todos los “otros“ caminos que quieren poner los hombres para la redención. Por eso Jesucristo pudo decir tan tajantemente: “Nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Ante la cruz todas las religiones son meros espejismos en el desierto de una humanidad perdida. El mensaje de la navidad, junto con el mensaje de la cruz es un mensaje de salvación único: “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido” (Mateo 18:11). Vendrá otra vez Jesús vendrá por segunda vez a este mundo. Pero ya no como niño en el pesebre, sino como Rey, Juez y Señor de este mundo. En Mateo 24:30 anunció con claridad este evento: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.” ¡Qué motivo de alegría! ¡El Creador del mundo aparece! ¡El Salvador del mundo viene! Pero entonces ¿por que dice en Apocalipsis 1:7 que: “lamentarán todas las tribus de la tierra”? ¿Y por qué claman “a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de Aquel” (Apocalipsis 6:16)? Muchos oyeron durante su vida que era necesario decidirse por este Jesús, pero dijeron “¡No!”. Ahora están perdidos, sin posibilidad de corregir su decisión fatal. Es demasiado tarde, sin remisión. Por eso llorarán y clamarán. La mayoría de las personas van por la vida sin tener en cuenta a Jesucristo. Ideas no les faltan. Asi por ejemplo, la famosa actriz estadounidense Shirley MacLaine, que vive con su perro en un rancho, dijo: “Con mi perro Terry tengo un dios propio a mi lado, pues es una reencarnación del dios egipcio Anubis, que tiene la figura de un perro. Esto puede parecer extraño, pero Terry y yo ya hemos pasado al menos una vida juntos en el antiguo Egipto. Él como un dios animal y yo una princesa. Ahora la vida nos ha vuelto a unir.” Jesús volverá de forma visible: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él” dice Juan en Apocalipsis 1:7. Neil A. Armstrong fue el primer hombre que puso su pie sobre la luna. Cuando pisó la luna el 20 de Julio de 1969, 500 millones de personas vieron el evento en sus televisores. Lady Diana de Inglaterra murió en un accidente de tráfico. Cuando el 6 de septiembre de 1997 se hizo el mayor entierro hasta entonces conocido, 2500 millones de personas vieron la ceremonia en sus televisores, el cuarenta porciento de la población mundial. Por eso pasó a la historia como el primer “entierro global”. Pero para la venida de Jesús no habrá necesidad de cámaras. Todas las personas verán “en directo“ este evento, el mayor de la historia del mundo. Todo hombre le verá. Y no sólo la población mundial de ese momento, sino todas las generaciones de la historia humana, incluidos todos los lectores de este artículo. Entonces lo que contará será sólo una cuestión: ¿A qué grupo pertenezco? ¿Al grupo de los redimidos o al de los que se pierden? Jesús vendrá de repente: “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). En un solo momento toda la tierra le podrá ver simultáneamente. ¿A qué hora del día será? La respuesta la hallamos en Lucas 17:34: “Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.” Entonces ¿será de noche? Pero dos versículos más adelante leemos: “Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado”, (¡en el campo se trabaja de día!). No sé si Colón, el descubridor de América, conocía estos textos bíblicos. En caso afirmativo, podía haber concluido lo siguiente: Si el retorno va a ocurrir en un único momento, y la Biblia lo describe tanto como situación diurna y también como situación nocturna, entonces eso sólo es posible si la tierra es una esfera. Estos dos versículos muestran aún otra cosa esencial. La venida de Cristo dividirá a la humanidad en dos grupos: los aceptados y los rechazados. Aquí tenemos el verdadero problema de la humanidad. Lo que cuenta es si pertenezco a los salvos o a los perdidos. ¿Tomaste ya tu decisión? Dios creó al hombre con una personalidad propia que dispone de una libre voluntad. Esto nos distingue claramente de los animales. La libre voluntad permite tanto acercarnos a Dios como alejarnos de él. En Cristo, Dios ha hecho todo para mostrarnos el camino al reino de los cielos. Pero a pesar de ello, la Biblia enseña sin lugar a dudas y con serias advertencias que no todos emprenden el camino de la salvación. ¿Qué podría Dios hacer en ese caso? Si nos quitara nuestro libre albedrío, nos robaría nuestra personalidad; entonces seríamos máquinas, marionetas o robots que llevan a cabo un programa predeterminado. Pero aquí al igual que en el más allá, la voluntad es un componente importante de la personalidad. De ahí que dependa nuestro destino eterno de nuestra libre decisión. ¿Estamos mentalizados de que ese día vendrá? En la parábola de las diez vírgenes, el Señor Jesús nos advierte a estar preparados. Quiere que reflexionemos: ¿No eran las diez „creyentes“? ¡Las diez estaban convencidas de que la boda iba a llevarse a cabo! Pero a pesar de ello, no todas actuaron de acuerdo a su convicción. Sólo cinco llegaron a la meta. A las que no estaban preparadas, Jesús les dice “¡No os conozco!” (Mateo 25:12). ¡Con ello han perdido toda una eternidad! Ocurrió lo que expresó de esta manera Heinrich Kemner: “¡También es posible entrar al infierno durmiendo!” De Hermann Bezzel es el aviso siguiente: “Es posible desgastar los bancos de la iglesia de tanto frecuentarla, y no obstante estar perdido.” “Creyentes” que sólo reconocen los hechos, pero sin relacionarlos con su vida personal, ponen en juego la vida eterna. Las tres cosas o ninguna A muchos les encanta celebrar todos los años las Navidades con el niño Jesús en el pesebre. A menudo no pasan más allá. Pero las tres cosas son inseparables. Parte de Jesús es el pesebre donde se hizo hombre, la cruz de su sufrimiento con la victoria de su resurrección, pero también la corona de su reinado, que se manifestará a todos en el momento de su retorno. Eso fue desde el principio el plan de salvación para la mayor catástrofe de este mundo. La última catástrofe que experimentarán las personas sin Cristo es el infierno. Lamentablemente costará más vidas que todas las catástrofes de la historia, ¡y esta muerte será eterna! Pero en Navidades y no sólo por esas fechas Dios nos pregunta a nosotros personalmente si queremos aceptar el regalo „Pesebre, cruz y corona“. Diga Usted que Sí, acepte el perdón de los pecados ofrecido por Jesucristo, y confirmelo en una oración. Podría expresarse más o menos así: “Señor Jesús, hoy he leído que al cielo puedo ir sólo a través de ti. Mi deseo es estar contigo en el cielo. Por favor, sálvame del infierno, el cual merecería a causa de mis pecados. Por tu gran amor hacia mí moriste también por mí en la cruz pagando allí por mis pecados. Tú ves toda mi culpa – desde mi juventud. Conoces cada pecado, todo de lo que ahora soy consciente, pero también todo aquello que yo ya he olvidado. Tú conoces todo impulso de mi corazón. Delante de ti soy como un libro abierto. Tal como soy no puedo ir al cielo contigo. Por eso te pido que me perdones mis pecados, por los cuales siento mucha pena y me arrepiento. Entra tú ahora en mi vida y haz nuevas todas las cosas. Ayúdame a dejar todo lo que no es correcto delante de ti y concédeme nuevas costumbres que estén bajo tu bendición. Dame aceso a tu Palabra. Ayúdame a comprender lo que quieres enseñarme y dáme un corazón obediente, para que haga lo que te agrade. A partir de ahora quiero que tú seas mi SEÑOR. Quiero seguirte y te pido que me muestres el camino a andar en todos los ámbitos de mi vida. Gracias por haber oído mi oración y por el hecho de que ahora soy un hijo de Dios que un día estará contigo en el cielo. Amén.” Dr.-Ing. Werner Gitt Profesor retirado
Die Verteilschrift „Reise ohne Rückkehr“ von Prof. Dr. Werner Gitt zur enthält die Botschaft von zwei Zügen, die unterwegs sind Richtung Ewigkeit. Der „Lebenszug“, hat den Himmel als Ziel, der „Todeszug“ dagegen fährt in die ewige Verdammnis. Jeder wird eingeladen, vom Todeszug in den Lebenszug umzusteigen. Dies ist möglich für den, der Vergebung seiner Sünden durch Jesus Christus bekommt und ihn als Retter seines Lebens im Glauben annimmt. Dieses Traktat eignet sich besonders gut zur Weitergabe an suchende Menschen!
Mit großem Forschungsaufwand suchen Astronomen heute nach Planeten in anderen Sternensystemen. Unter allen bisher registrierten Planeten und Exoplaneten wurde bisher kein auch nur annähernd erdähnlicher Planet gefunden. Die physikalischen, chemischen und astronomischen Bedingungen auf unserem Heimatplaneten Erde bieten uns geradezu einmalig günstige Wohnbedingungen. Dies tritt im Angesicht moderner naturwissenschaftlicher Erkenntnisse mit immer größerer Deutlichkeit hervor. Anhand nur einiger ausgewählter Punkte soll die einmalige Beschaffenheit unserer Erde herausgestellt werden. Nuestra Tierra -Un planeta extraordinario Con gran esfuerzo investigador los astrónomos están tratando de encontrar planetas y otros sistemas estelares. Entre todos los planetas y exoplanetas registrados hasta el momento no han encontrado ni uno solo que al menos se parezca en algo a la tierra. Las condiciones físicas, químicas y astronómicas reinantes en nuestro planeta-hogar nos proveen de unas condiciones de vida extraordinariamente favorables. Los conocimientos científicos modernos lo están dejando cada vez más claro. Mediante algunos puntos escogidos vamos a destacar las propiedades únicas de nuestra tierra: Condiciones necesarias para que la tierra sea habitable 1. La distancia correcta de la tierra al sol: Giramos con una distancia de aproximadamente 150 millones de kilómetros alrededor de nuestra estrella central. La cantidad de energía suministrada por el sol y la distancia de la tierra al sol, concuerdan y armonizan de tal forma que en la mayor parte de las regiones de la tierra reinan temperaturas de entre 0 y 40°C. Este es precisamente el estrecho margen que es el óptimo para los procesos bioquímicos de las células y, por lo tanto, para la conservación de la vida – especialmente la vida humana. 2. La velocidad de rotación correcta de la tierra: Si la tierra girara considerablemente más lenta, entonces se producirían diferencias climáticas extremas entre el día y la noche. En el lado de la tierra donde es de día habría temperaturas elevadísimas insoportables por la larga duración de la irradiación, lo cual, además, contribuiría a una deshidratación de la superficie de la tierra. El lado donde es de noche, por el contrario, se enfriaría demasiado. Si la tierra girara más rápidamente, la diferencia de temperatura entre el día y la noche sería menor, lo cual diminuiría considerablemente las variaciones climáticas necesarias. El aumento de las fuerzas centrifugas ocasionaría la pérdida de gases al espacio. 3. La duración correcta de un año: La duración de un año se ajusta muy bien a nuestros ciclos vitales. Entre la siembra y la cosecha hay suficiente tiempo para el crecimiento. Por otra parte, el invierno no es demasiado largo como para no poder superarse con la ayuda de provisiones. Otros ejemplos en nuestro sistema planetario nos muestran ciclos incompatibles con la vida. ¿Acaso podemos imaginarnos que un año terrestre durase 84 años, tal y como es el caso en Urano, o que durara sólo 88 días como en Mercurio? 4. La inclinación correcta del eje terrestre: Para las condiciones de vida favorables, es de suma importancia la inclinación del eje de rotación con respecto al plano de la órbita que describe alrededor del Sol. Los cálculos científicos han mostrado que solamente dentro del estrecho marco de 23° hasta 24° se obtienen condiciones de vida favorables para la mayor parte posible de la superficie terrestre. ¿No nos asombra que la inclinación sea justamente de 23,5°? Si el ángulo de inclinación fuera mayor, el contraste entre verano e invierno aumentaría considerablemente, entre otras cosas. 5. El tamaño óptimo de la luna: La luna origina las mareas en los mares. Las cuencas marítimas inundadas con regularidad enriquecen considerablemente la diversidad de la vida. Una luna demasiado pequeña no tendría influencia suficiente y una luna demasiado grande originaría constantes inundaciones catastróficas. La luna es absolutamente necesaria para estabilizar la inclinación del eje terrestre. 6. La masa y el tamaño terrestre correctos: Estos dos valores armonizan de tal forma q ue en la superficie terrestre reina una fuerza de atracción o fuerza de gravedad que es suficiente para retener la atmósfera. La fuerza de gravedad de la luna, por ejemplo, no es suficiente como para retener una atmósfera. Con su peso específico de 5,52 g/cm3, la tierra tiene la materia más densa de todos los planetas de nuestro sistema solar. Si el diámetro de la tierra fuese un 20 % más pequeño, tendría sólo la mitad de la masa, pero con la misma densidad media. Entonces la fuerza de gravitación sería considerablemente menor, de modo que la mayor parte de la atmósfera se evadiría en el espacio. Si el diámetro fuese un 25 % mayor, entonces la masa terrestre se duplicaría, la presión atmosférica subiría y nuestro peso corporal ascendería en un 25 %, sin haber cambiado nuestra constitución (eso sería una mayor carga para las articulaciones y el esqueleto). 7. La composición única de la atmósfera terrestre: Una condición fundamental necesaria para las formas de vida más desarrolladas es el oxígeno. Con un 21 % la atmósfera posee la cuota adecuada. Si la concentración de oxígeno fuera mayor (por encima del 50 %), el hombre sufriría una intoxicación por el oxígeno (O2), lo cual dañaría el pulmón, disminuiría la potencia del corazón y mermaría la circulación de la sangre en el cerebro y en los riñones. Si el porcentaje de oxígeno en la atmósfera fuera inferior, entonces el abastecimiento de oxígeno en las células sería insuficiente. El cerebro es especialmente sensible en lo que respecta a una carencia de O2. Si la concentración de oxígeno fuera tan solo de un 10 % sería imposible mantener ardiendo un fuego (p. ej. en estufas o instalaciones industriales). El contenido de nitrógeno es esencial para los procesos biológicos. El nitrógeno hace que la radiación sea absorbida en la medida suficiente, también hace que el porcentaje de oxígeno sea rebajado adecuadamente y además origina el espesor necesario de la atmósfera. 8. La densidad correcta de la atmósfera terrestre: Si la densidad fuera menor, faltaría la protección contra los rayos ultravioleta y los rayos X mortales y también estaríamos expuestos al bombardeo de meteoritos de tamaño considerable. La densidad de la atmósfera depende de la masa terrestre y de la temperatura reinante en la superficie. Si la tierra tuviera una masa menor, la cantidad necesaria de aire y agua no podría ser retenida por causa de la fuerza de gravitación inferior. Pero la fuerza de gravitación de la tierra está calculada de tal forma que puede retener el oxígeno, nintrógeno y dióxido de carbono dentro de la densidad, según las necesidades precisas. La atmósfera en su totalidad ejerce un efecto moderador con respecto a los extremos en las temperaturas y es indispensable para el clima. 9. La capa de ozono necesaria para la tierra: Una propiedad especial de la atmósfera nos protege de los rayos ultravioletas de onda corta e invisibles que irradia el sol. En toda la estratosfera, o sea a una altura de 10 a 50 km, el oxígeno triatómico (O3) está presente con una densidad extraordinariamente baja, pero este velo de ozono es imprescindible para la existencia de la vida terrestre, porque absorbe casi en su totalidad la radiación ultravioleta dañina para la salud. 10. La superficie de la tierra: La tierra es asombrosamente lisa. A pesar de las más altas cordilleras y de las más profundas fosas oceánicas, el aspecto de la tierra es notablemente plano. Si la tierra fuese una bola con un diámetro de un metro, entonces los desniveles constituirían solamente un milímetro a ambos lados del nivel del mar. Gracias a este hecho la tierra es habitable en muchas partes. 11. El campo magnético de la tierra: A parte de ser útil para la navegación, el campo magnético desvía especialmente los rayos dañinos denominados viento solar. El campo magnético actúa como un escudo contra el viento solar. 12. La tierra – un planeta húmedo: La característica más importante de la tierra y la condición absolutamente necesaria para que haya vida en ella es el agua. Es la base fundamental para cualquier forma de vida. Por eso no solamente encontramos agua donde están los océanos y mares, sino en todas partes. En comparación con las extensas llanuras de Marte, los pedregales de la Luna o los cráteres de Mercurio, aún el Sáhara es una esponja húmeda. En cada punto de la tierra hallamos agua. Las nubes la traen y la llevan de aquí para allá. A veces llueve, a veces nieva; y donde no llueve durante mucho tiempo, el rocío de la noche lleva el agua incluso hasta los desiertos. Los océanos son otra particularidad única de la tierra. Cubren el 71 % de la superficie de la tierra. Es importantísimo destacar que esta agua está ahí en forma líquida. La mayor parte de la materia en el universo se halla en forma de gases muy calientes (en las estrellas) o en estado ultracongelado (p.ej. en los planetas exteriores). Los océanos son gigantescos almacenes de calor. Tienen un importante efecto compensador para el clima. Si tuviéramos menos agua sobre la tierra, el efecto serían variaciones en las temperaturas mucho mayores de las que tenemos hoy. Los oceanos son además una fuente alimentaria indispensable. Si no existiese la constante evaporación por encima de los mares, ni los fuertes y constantes vientos a lo largo de miles de kilómetros, los continentes se secarían completamente en muy poco tiempo. La circulación del agua conserva la vida de los organismos en nuestra tierra y no se realizaría sin “el tiempo meteorológico”. El repartimiento actual entre superficies de tierra firme y superficies de agua tampoco es una casualidad. Si la cantidad de agua aumentara tan sólo en un 10 %, el ascenso del nivel del mar sería de 300 metros, lo cual causaría la inundación casi total de los continentes. Si ocurriera el caso contrario, o sea la disminución de la cantidad de agua, el efecto sería una mayor extensión de los continentes. Pero esto originaría un deterioro climático y un aumento de las zonas desérticas. Cuando viajamos en avión, después de saludarnos el piloto, nos notifica la ruta prevista, altura de vuelo y la temperatura en el exterior. A 10.000 metros de altura el dato que nos dan es siempre el mismo: 50° bajo cero. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar que este frío extremo a una altura de entre 5 y 20 km es vital y absolutamente necesario para nosotros? En estas alturas el vapor del agua se congela formándose cristales de hielo que al principio van creciendo y luego descienden por la fuerza de gravedad. De esta forma queda impedida la evaporación del agua al espacio. Así se bloquea la pérdida de agua y la tierra no se seca, aún pasando miles de años. Finalmente me gustaría destacar una propiedad del agua muy importante. Se trata de una anomalía: Cuando el agua tiene una temperatura de 4°C alcanza su mayor densidad, es decir, 1,0 g/cm³. Ya sea que aumente o que disminuya la temperatura, la densidad entonces disminuye. El hielo con una temperatura de 0°C tiene una densidad de 0,917 g/cm³. Pesa menos que el agua líquida y por eso flota. Estas propiedades únicas del agua son necesarias para conservar la vida en lagos, ríos y lagunas, aún en los inviernos fríos. Cuando un depósito natural de agua se hiela, el hielo que es más ligero se queda arriba. Abajo se acumula el agua específicamente más pesada de 4°C, y allí los peces pueden sobrevivir. Nuestra tierra es única Resumiendo podemos decir que la tierra es un planeta agradablemente temperado y apto para la vida; un planeta confeccionado óptimamente teniendo en cuenta muchos parámetros diferentes. Aquí sólo hemos mencionado algunas de las más evidentes e importantes condiciones geofísicas, mecánicas, térmicas y materiales. Y nos habremos dado cuenta de que nuestra tierra es especial y única. La combinación extraordinaria de todos estos detalles y su compenetración es lo que posibilita la vida sobre la tierra. Esta tierra está hecha a medida para la vida. La conclusión que se impone al observador imparcial es que todo está concebido sabiamente y con un propósito específico. La multitud de parámetros que armonizan con tanta precisión entre sí, sólo permiten una única conclusión; y es la misma que la Biblia explica en Romanos 1:20-21: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” A aquellos que en su propia “sabiduría” creen que todo esto hay que atribuirlo al azar en los procesos evolutivos, la Palabra de Dios les dice: “Profesando ser sabios, se hicieron necios” (Romanos 1:22). ¿Quién es el Creador del universo, de la tierra y de la vida? Dios el Padre entregó a Su Hijo Jesucristo el cometido de la creación. Por eso el Nuevo Testamento dice de Jesús en Colosenses 1:16-17: “Él es la imagen del Dios invisible... porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; ... todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.” En nuestro mundo, por lo tanto, no hay nada que no haya sido creado por Jesús. Esto abarca tanto el inmenso cosmos con sus millones y millones de galaxias, como los finos detalle 5,52 g s en los procesos dentro de una célula viva o la estructura de un átomo. Jesús no es solamente el autor de todo el micro y macrocosmos, sino que tiene la autoridad sobre todo. Un pensamiento sensacional Jesucristo es aquel que es desde la eternidad y él es el Rey del reino de los cielos. A Él le es dada toda potestad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18). ¿Somos capaces de concebir el siguiente pensamiento? ¡Que el hombre clavado en la cruz del Gólgota y el Creador de este mundo y de toda vida es la misma Persona! En su amor insondable hacia nosotros se dejó crucificar y no se defendió, para que la puerta al cielo se pudiera abrir para nosotros. El que desecha esto, lo pierde todo: “¿Cómo escaparemos nosotros si tuviéremos en poco una salvación tan grande?” (Hebreos 2:3). Pero el que le recibe a Él, lo gana todo: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; ... ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). Pida perdón al Señor Jesucristo por todos sus pecados, para que no sea condenado en el juicio de Dios, y recíbale como Creador y Salvador personal y sígale. Dr.-Ing. Werner Gitt Profesor retirado
Im Laufe der Geschichte haben sich immer wieder Menschen gegen den Glauben an eine Auferstehung der Toten ausgesprochen. Sie sollten aber bedenken, dass Jesus seine Auferstehung nicht nur durch Worte verkündigen lässt, sondern sie beweist, indem er sich mehrfach an unterschiedlichen Orten und bei verschiedenen Gelegenheiten direkt zeigt. Mit dem Geschehen der Auferstehung hat Gott uns eine Wirklichkeit gezeigt, die weit über unsere Erfahrungswelt von Raum und Zeit hinausgeht: Unsere dreidimensionale Welt ist nicht die ganze Wirklichkeit. Jesus hat uns die Realität der Ewigkeit bezeugt. ¿Imaginación o realidad?La resurrección de Jesucristo ¿Qué ha sido el evento más importante de la historia mundial hasta ahora? ¿Ha sido el invento del ordenador por Konrad Zuse (1910-1995), el descubrimiento de América del Norte por Cristóbal Colón (1451-1506) o el primer alunizaje por Neil Armstrong (1930-2012)? Fue el primer habitante de la tierra que pisó la luna, haciendo su famosa declaración: “Un pequeño paso para un hombre, pero un salto para la humanidad.” Todos esos acontecimientos fueron muy importantes, pero no pueden compararse con el acontecimiento que será el tema de este tratado. Se trata de la resurrección de Jesucristo. Este acontecimiento atañe a cada persona en esta tierra. Adaptando las palabras de Neil Armstrong podemos decir lo siguiente: La resurrección fue el mayor paso dado para la humanidad, pero al mismo tiempo es el más controvertido. Objeciones críticas a la resurrección En el curso de la historia siempre ha habido personas que se opusieron a la fe en la resurrección de los muertos. A continuación quiero mencionar cinco comentarios críticos: 1. Los saduceos: Al mismo Jesús acudió un grupo de personas religiosas que no creían en la resurrección de los muertos. Querían tentarle con una pregunta maliciosa (Mateo 22:23-33): Si siete hermanos se casaran sucesivamente con la misma mujer, y esa mujer muriera al fin, ¿de cuál de ellos será la esposa en la vida eterna? Jesús rechazó su argumento diciendo que más allá de nuestra vida terrenal ya no existe la unión matrimonial. Después les presentó un problema para estimular su mente, citando Éxodo 3:6: “Yo soy el Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob.” Pero Abraham, Isaac y Jacob ya habían muerto entonces, así que es necesario que resuciten de la muerte, porque “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos” (Mateo 22:32b). 2. Martin Heidegger: Martin Heidegger (1889-1976), el conocido filósofo alemán, razonando acerca de la resurrección, desde la perspectiva de un incrédulo, llegó a una conclusión asombrosa: “Si Jesús de Nazaret ha resucitado de los muertos, todos los conocimientos científicos son sólo provisionales.” Por consiguiente añadió: “Si de verdad es cierto que Jesús de Nazaret ha resucitado de los muertos, entonces nuestro razonamiento científico ha impuesto una restricción no justificada a la verdad.” 3. Rudolf Augstein: Al editor de la más destacada revista informativa alemana “Der Spiegel”, Rudolf Augstein (1923-2003), le hicieron la siguiente pregunta poco antes de su muerte: “¿Cree Usted en Dios?” Contestó así: “No … No creo en la resurrección de ningún muerto, así que no hace falta que me ocupe más de este tema. Cuando me vaya, ya no existo.” - ¡Qué error tan fatal! 4. Un párroco puesto en un apuro: La Pascua estaba cerca cuando hablé con un párroco. Me explicó que cada vez que se avecinaba la Pascua se veía en apuros, porque no sabía qué predicar. A pesar de ser párroco, no creía en la resurrección de Jesús. 5. “DIE ZEIT” (“EL TIEMPO”): El semanario alemán “DIE ZEIT” escogió como título de su edición de Pascua (Número 16, 8 de abril de 2009): “La historia más increíble del mundo” – Nada suena menos probable que la resurrección de Jesús”. Testigos oculares de la resurrección Dios nos hubiera podido anunciar por boca de un profeta: “Jesús ha resucitado. Lo hice volver de la muerte.” Eso habría suscitado aún más dudas de las que ya existen. Pero Dios no lo hizo así. Jesús no hace proclamar su resurrección a través de palabras, sino que la demuestra manifestándose varias veces en diferentes lugares y diferentes ocasiones. El Nuevo Testamento nos cuenta de 15 testigos oculares que aseguraron haber visto a Jesús resucitado y vivo. María Magdalena (Juan 20:1-18) Dos mujeres en la tumba (Mateo 28:9) Dos discípulos en el camino a Emaús (Lucas 24:13-35) Pedro (Lucas 24:34; 1 Corintios 15:5) Los 10 discípulos sin Tomás el Domingo de Pascua (Juan 20:19) Los 11 discípulos incluido Tomás (Juan 20:26) Los 7 discípulos en el mar de Tiberias (Juan 21:1-22) Los 11 discípulos en un monte de Galilea (Mateo 28:16-20) Los 12 discípulos, primero fue visto de Cefas (1 Corintios 15:5) 500 hermanos (1 Corintios 15:6) Jacobo, el hermano del Señor (1 Corintios 15:7) Todos los apóstoles (1 Corintios 15:7; Marcos 16:19‑20; Lucas 24:50-53; Hechos 1:326) Esteban, después de la ascensión (Hechos 7:55-56) Pablo apóstol, después de la ascensión (en su conversión en el camino a Damasco: Hechos 9:3-5; en el templo: Hechos 22:17-21; en la cárcel de Cesarea: Hechos 23:11) El apóstol Juan, después de la ascensión (Apocalipsis 1:12-20) A continuación veremos con más detalle algunos de los relatos de los testigos: 1. María Magdalena (Juan 20:1-18): En la madrugada del Domingo de Pascua fue al sepulcro de Jesús. Llegada al jardín en donde se encontraba la tumba de Jesús, se asustó tanto que empezó a llorar. ¿Quién había quitado la piedra pesada de la entrada de la tumba? La tumba estaba vacía. Tuvo miedo, y corrrió al albergue donde posaban Pedro y Juan. Ellos de inmediato fueron también a la tumba. Juan, sin aliento, llegó el primero, después Pedro. María Magdalena se quedó muy atrás de Pedro. Juan se acercó a la tumba sin entrar, pero vio las vendas puestas en el suelo en la tumba vacía. Cuando María llegó otra vez a la tumba, Pedro y Juan ya se habían ido. Entró a la tumba y averiguó con espanto que estaba vacía. De repente vio a dos personas con vestiduras blancas, la una a la cabecera y la otra a los pies del lugar donde había estado tumbado Jesús. No sabía que eran ángeles. Ellos le preguntaron: “¿Por qué lloras?” y respondió llorando: “Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto” (Juan 20:13). Volvió la cabeza y de repente vio a un hombre frente a frente. Pensó que era el jardinero cuando él le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” (Juan 20:15). Al principio ni siquiera reconoció su voz. “¿Te lo has llevado tú? Pero dime donde está”, le pregunta a él. Entonces la llama por su nombre: “¡María!” Eso le llega al corazón. Nunca habían pronunciado su nombre así. Nunca le habían dirigido la palabra de manera tan sensible y significante. Ahora no cabía duda quien era esa persona. Era Jesús quien había resucitado de los muertos. Así María se convirtió en la primer testigo de la resurrección de Jesús. 2. Dos discípulos en el camino a Emaús (Lucas 24:13‑31): Jesús se encontró con dos discípulos en el camino a Emaús. Citando la Biblia les explica por qué tuvo que sufrir y come con ellos. Por fin lo reconocen por su modo de partir el pan. 3. Los 11 discípulos (Juan 20:26-28): Ocho días después de la Pascua Jesús se aparece nuevamente a los 11 discípulos. Esta vez Tomás está con ellos. Jesús deja que Tomás lo toque para que supere su falta de fe: “Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:27-28). 4. Los 7 discípulos (Juan 21:1-22): Jesús se aparece en el Mar de Tiberias a siete de los discípulos que fueron llamados al principio (Simón Pedro, Tomás, Natanael, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos). Están regresando de una pesca infructuosa. Confiando en su palabra se van nuevamente a la pesca y regresan con 153 peces. Al fin Jesús come con ellos. 5. Más de 500 hermanos: En 1 Corintios 15:6 leemos del mayor número de testigos que lo vieron todos a la vez: “Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.” 6. Aún después de la ascensión Jesús se manifestó varias veces como el Resucitado. Cuando apedrearon a Esteban a causa de su fe en Jesús, pudo ver desde el lugar de su ejecución el cielo abierto y hasta a Jesús: “Pero Esteban … puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hechos 7:55-56). Algunos historiadores conocidos se refirieron a la resurrección de Jesucristo como el hecho histórico más seguro de la Antigüedad. El famoso científico Thomas Franz (1795-1842), autor de “History of Rome” (Historia de Roma), una obra en tres tomos, y catedrático para Historia Moderna en Oxford, escribió: “No sé de ningún acontecimiento en la historia de la humanidad que, examinándolo a fondo, cuente con un mejor o más amplio testimonio (de cualquier tipo que sea) que la gran señal que Dios nos ha dado, es decir el hecho de que Cristo murió y resucitó de los muertos.” Hasta Wolf Biermann, el escéptico y cantautor alemán, designó a la resurrección como la “moneda más dura en el mercado de las esperanzas.” ¿Qué significa la resurrección de Jesús para nosotros? 1. La palabra de Dios ha resultado ser la verdad: Con la resurrección de Jesús se cumplieron a la vez todas las profecías del Antiguo Testamento que se refieren a su resurrección. El profeta Isaías, por ejemplo, habla sobre la muerte, la tumba y la resurrección de Jesús (en el capítulo 53:8‑9+11): “Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca … Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho ...” También hay otras maneras[1] de demostrar que la Biblia es el único libro de la historia universal que lleva el sello divino de la verdad. 2. La resurrección significa que Dios ha aceptado el sacrificio de su Hijo en la colina de Gólgota: No hay ninguna cosa en el mundo – ni nuestras propias obras ni alguna religión – que sea capaz de eliminar nuestros pecados. La sangre derramada de Jesús en la cruz del Gólgota es el único remedio con validez (1 Pedro 1:19). 3. La resurrección de Jesús como base de la vida eterna: La resurrección de Jesús es la base de nuestra resurrección y la garantía de que también nosotros tendremos la vida eterna a través de Él, porque así lo ha prometido: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan 11:25-26). 4. La resurrección como pilar principal de nuestra fe salvadora: Sin el hecho de la resurrección se volvería inútil cualquier predicación: “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (1 Corintios 15,14). Después de una larga controversia con un musulmán él me preguntó específicamente: “Si alguien pudiera demostrarle a Usted que Jesús en realidad no ha resucitado, se volvería nula su fe?” Le respondí clara e inequívocamente: “Si.” Si Jesús no ha resucitado, millones de personas se han extraviado por caminos erróneos, todo servicio a Dios y toda oración ha sido en vano. Todo el esfuerzo desplegado en el reino de Dios ha sido inútil. Todos los mártires que murieron por Cristo sufrieron en vano. Entonces permaneceríamos en nuestros pecados y estaríamos perdidos. Entonces los ateos y los teóricos de la evolución tendrían razón. ¡Pero Jesus ha resucitado! Y por eso cada predicación vale la pena, y cada servicio en el nombre de Jesús vale la pena. Es una certeza que la fe en Jesús tiene poder salvador. 5. La muerte está derrotada: El que cree en Jesús ha solucionado el problema de la muerte definitivamente. Pablo habla de la victoria de Jesús sobre la muerte en 1 Corintios 15:54-55+57: “Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? … Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 6. Con el hecho de la resurrección Dios nos ha revelado una realidad que supera con mucho nuestras experiencas terrenales de tiempo y espacio: Nuestro mundo tridimensional no abarca toda la realidad. Jesús nos ha atestiguado la realidad de la eternidad. ¿Qué significa la resurrección para Usted, querida lectora, querido lector? Cualquiera que se dirige a Jesús orando, depositando sus pecados en él y confiándole su vida, obtiene liberación de su culpa y el regalo de la vida eterna. Él ha prometido firmemente no rechazar a nadie que acuda a Él: “... al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37b). No hay manera de alcanzar el reino de los cielos salvo por Jesús (Hechos 4:12). ¡Eche mano de la vida eterna a la cual también Usted está llamado! (1 Timoteo 6:12). Werner GittDir. y Prof. jubiladoDoctor en ingeniería [1] Mediante las 3268 profecías ya cumplidas se puede comprobar su veracidad con exactitud matemática.
Heutzutage bringt man die beiden Begriffe "Evolution" und "Theorie" nicht mehr zusammen - die Entwicklung des Lebens über Milliarden von Jahren gilt als erwiesen. Dass sie es nicht ist, möchte Prof. Dr. Werner Gitt in diesem Traktat beweisen. Anhand einiger konkreter Beispiele zeigt er die Schwächen der Theorie auf und führt auch ein allgemeines Argument an, das der unerklärlichen Herkunft der Information, um letztlich das "wissenschaftliche AUS" für die Evolutionstheorie zu erklären. "Rechtzeitig zu Beginn des Darwinjahres 2009 erschien am 31. Dezember 2008 in der Zeitung ,DIE ZEIT' ein doppelseitiger Artikel mit der Überschrift ,Danke, Darwin!' [...] Der eigentliche Denknotstand unserer Welt ist, dass dem wirklichen Urheber aller Dinge nicht mit Leitartikeln ,Danke, Jesus!' gehuldigt wird." Dieses Traktat eignet sich besonders gut zur Weitergabe an suchende Menschen! ¡Lo que Darwin no podía saber! El 31 de diciembre del 2008, y anticipando el año de Darwin 2009, el conocido periódico alemán “Die Zeit” publicó un extenso artículo titulado “¡Gracias, Darwin!”, además de dedicar otras 4 páginas completas al tema de la evolución. El agradecimiento era para un hombre que nació hace 200 años y cuyo libro revolucionario “El origen de las especies” apareció hace 150 años. El filósofo Immanuel Kant (1724-1804) ya declaró lleno de orgullo: “Dadme materia y con ella construiré un mundo”. También el matemático y astrónomo francés Laplace (1749-1827) 50 años más tarde le contestó a Napoleón con aire de triunfo: “Mis teorías no necesitan la hipótesis ‘Dios’”. Estos y otros padres del ateísmo científico buscaban una explicación para el origen de la vida, en la que Dios estuviera ausente. La aparente solución que les socorrió vino de Darwin, pues él hizo posible concebir y explicar el origen de la vida “de forma natural”. Mientras que él mismo, vacilante, consideró las consecuencias de esta afirmación, el mundo actual cada vez más impío aclama y celebra a su patrón con editoriales y artículos sin fin. Antes de que Darwin viajara al archipiélago de las islas Galápagos (1835) prevalecía la convicción de que las especies no podían cambiar, según la enseñanza del filósofo griego Aristóteles. Al observar las diferentes clases de picos de los pinzones que vivían en esas islas, Darwin dedujo muy acertadamente que las especies pueden adaptarse y cambiar. Sin embargo, no se puede justificar científicamente la otra conclusión que Darwin sacó: que todos los seres vivos proceden de un árbol genealógico común. Ya el mismo Darwin se dio cuenta que el gran punto débil de su teoría residía en que en la naturaleza no se habían encontrado ninguna clase de fósiles de transición. Después de Darwin, pues, el hombre perdió su posición extraordinaria que el Creador le había asignado, convirtiéndose desde ese momento en un mero advenedizo salido del reino animal. Los mecanismos que impulsan la evolución Hoy se sostiene que lo que impulsa la evolución es la mutación, la selección, el aislamiento, largos periodos de tiempo, casualidad y necesidad, y la muerte. Todos estos factores existen; pero ninguno de ellos puede generar nueva información creadora. La mutación sólo puede cambiar la información hereditaria ya existente. Sin la información del ADN presente, la evolución no puede ni siquiera comenzar. Por definición, la mutación es un mecanismo casual, sin meta fija, de modo que en principio, no puede producir nuevos conceptos tal y como, por ejemplo, inventar nuevos órganos. La selección favorece seres vivos más capaces de sobrevivir y asegura que su material hereditario sea transmitido con mayor probabilidad. Pero la selección sólo selecciona o elimina lo que ya existe; no puede mejorar nada, ni hacer que aparezca algo nuevo. Los otros factores mencionados tambien quedan eliminados, pues no tienen función creativa. Consideremos unos cuantos ejemplos de entre los seres vivos y examinemos si estos mecanismos evolucionistas (que actúan sin finalidad alguna) podrían haber producido los siguientes conceptos: La reproducción sexual Según la teoría evolucionista, el “invento” de la reproducción sexual fue la condición decisiva que llevó al desarrollo de organismos de nivel superior. Las combinaciones de genes nuevas que una y otra vez se repiten, producen muchas variantes, de las cuales sólo sobreviven el proceso de la selección aquellas que mejor encajan en su entorno. Pero por dos razones queda excluido este proceso para explicar el deseado desarrollo evolucionista a mejor: 1. La reproducción sexual no pudo comenzar por un proceso evolucionista, pues sólo sería posible al disponer ambos sexos de órganos terminados y que funcionen. Sin embargo, la evolución no conoce estrategias dirigidas hacia una meta, o una planificación activa. ¿Cómo sería posible el desarrollo de los órganos necesarios, por medio de un proceso gradual durante miles de generaciones, si los seres vivos no pueden multiplicarse sin estos órganos? Entonces, si tenemos que excluir un desarrollo lento, ¿cómo habrían podido aparecer espontáneamente estos órganos tan diferentes y complejos, y además tan perfectamente sintonizados y coordinados mutuamente y entre sí? 2. Aunque admitiéramos la posibilidad de que la reproducción sexual hubiese surgido de repente sin más ni más, entonces la mezcla del material hereditario en principio no produciría nueva información. Los criadores de plantas y animales han mostrado con sus innumerables experimentos que una vaca, por muy eficiente que la hayan cruzado con otras razas, sigue siendo una vaca, y que del trigo jamás saldrán girasoles. La así llamada micro evolución (cambios dentro de una especie) está más que probada; pero no hay prueba alguna para una macro evolución (o sea, cambios fuera de los límites de una especie). Una técnica genial en los glóbulos rojos En cada milímetro cúbico de sangre (1 mm³ = 1 µl = 1 microlitro) tenemos 5 millones de glóbulos rojos. Es decir, en una gota de sangre son 150 millones. Son submarinos sumamente especializados, que no llevan a bordo torpedos para matar, sino que desempeñan funciones vitales. Durante sus 120 días de vida repostan oxígeno 175.000 veces, descargando al mismo tiempo en el pulmón el dióxido de carbono (CO2), producto de desecho que resulta de la oxidación. Estas pequeñas naves de transporte son tan ínfimas, que pueden incluso meterse en las capilares más estrechas, para llegar a todas las partes del cuerpo Cada segundo, nuestro cuerpo produce dos millones de glóbulos rojos nuevos, los cuales contienen el pigmento rojo de la sangre, la Hemogolbina, un compuesto químico notable y muy complejo. Durante el desarrollo embrionario ya se necesita la hemoglobina para transportar el oxígeno. Hasta el tercer mes de gestación la necesidad de oxígeno es marcadamente diferente que en el estadio fetal (a partir del tercer mes), y por eso se requiere entonces otra clase de hemoglobina con una composición química diferente. Un poco antes del parto todas las fábricas van a marchas forzadas para llevar a cabo otro cambio y producir la hemoglobina de los adultos. Las tres clases de hemoglobina no pueden haber surgido por un proceso evolutivo, mediante ensayo y error, porque la mayoría de las variantes no podrían transportar la cantidad suficiente de oxígeno, y eso sería mortal. Aunque en dos de los tres estadios se produjera la molécula correcta, no obstante sobrevendría la muerte segura, si el tercer estadio de hemoglobina no fuese correcto. Para la producción de la hemoglobina es necesaria tres veces una maquinaria bioquímica totalmente diferente. Además, el cambio de la producción tiene que ocurrir en el momento preciso. ¿De dónde viene una maquinaria tan complicada? Aquí fracasan completamente todas las explicaciones evolucionistas, pues los organismos no hubiesen sobrevivido con maquinarias a medio terminar. El desarrollo paulatino en el que creen los evolucionistas, no es posible, pues los individuos morirían antes, por falta de oxígeno. Este principio de la complejidad irreducible es aplicable también al sistema inmunológico del organismo humano, o al flagelo, con el que se mueven las bacterias. Los organismos “en camino” a su estado actual tampoco hubiesen sobrevivido. Más lógico es suponer que todo estaba terminado desde el principio, y eso es sólo posible si que un Creador sabio ha concebido y creado todo de tal forma que funcione plenamente. El vuelo del chorlito dorado El chorlito dorado es un pájaro precioso. Cada una de estas criaturas sale del huevo en Alaska. Como en invierno hace mucho frío allí, estos pájaros emigran entonces a Hawaii. Este destino está a 4.500 kilómetros y requiere un vuelo directo sin escala alguna, porque no hay ninguna isla en todo el trayecto, donde el pájaro pudiera descansar, y además, el animal no sabe nadar. Para el vuelo, el chorlito dorado necesita un bidón lleno de combustible, en materia de 70 gramos de grasa que ha ido acumulando comiendo más de lo normal. Dentro de esta cantidad hay 6,8 gramos de reserva, por si el viento fuera contrario. Puesto que tiene que volar tres días y medio de día y de noche sin parar, necesita un autopiloto de alta precisión para no desviarse de su curso ni un arcominuto (1′). Si el ave no da con la isla, eso significaría su muerte segura, porque en toda la redonda no hay ningún lugar para el aterrizaje. Si no tuviera la cantidad de grasa escrupulosamente calculada, no podría sobrevivir. En este caso también, la mutación y la selección resultan ser constructores ineptos. Es más admisible suponer que el chorlito dorado desde el principio fue creado de tal forma que desde el principio estuviera equipado ya con todo lo que necesitara. ¿Es la evolución un modelo de pensamiento aprovechable? Tal y como el breve vistazo que hemos echado a algunos seres vivos ha mostrado, en lo que sigue también se ve ejemplarmente que todos ellos presentan conceptos hechos con un propósito específico: El cachalote, un mamífero, está de tal forma preparado, que puede ascender a la superficie de 3000 m de profundidad sin morir de la enfermedad del buzo tan temida. Un número enorme de ínfimas bacterias dentro de nuestro intestino disponen de varios electromotores en su interior, que pueden andar también marcha atrás. En la mayoría de los casos, la vida depende de la manera de funcionar los órganos (p.ej. el corazón, el hígado o el riñón) Órganos a medio terminar o en plan de desarrollo no valen para nada. La persona que piense así en consonancia con el darwinismo, debe saber que la evolución no tiene una meta en mente, con el fin de producir al final un órgano que funcione en su día. El biólogo evolucionista alemán G. Osche comentó con mucho acierto: “Los seres vivos en ciertas fases de su evolución, no pueden hacer como los empresarios con su negocio, que ponen un cartel “cerrado temporalmente por reformas”. La inteligencia y sabiduría expresadas en las obras de la creación son imponentes. Deducir por estas obras que debe haber un Autor creador es lo más razonable. Lo que acabamos de observar, encaja perfectamente con lo que la Biblia ya dice en su primer versículo: “En el principio creó Dios”. Influenciado por el darwinismo, se estableció la teología histórico-crítica que rechaza el relato literal de la creación y niega que sea un mensaje de Dios. Pero nosotros sí haremos bien en creer todas las cosas que están escritas (Hechos 24:14), porque “Dios no es hombre, para que mienta;” (Números 23:19). ¿De dónde viene la información? En las ciencias, el razonamiento con más fuerza es siempre aquel donde las leyes naturales hacen imposible un proceso. Porque las leyes naturales rigen sin excepción. Por esta razón, el perpetuum mobile, por ejemplo, que es una máquina que anda perpétuamente sin recibir ninguna energía adicional, es una máquina imposible. Hoy sabemos lo que Darwin no podía saber, que en las células de todos los seres vivos hay almacenada una cantidad inconcebible de información. Comprimida de la forma más compacta que se conoce. La formación de los órganos ocurre controlado por la información. Todos los procesos dentro de los seres vivos funcionan controlados por la información, también la producción de las sustancias propias del cuerpo (p. ej. 50.000 proteínas en el cuerpo humano). El sistema de la evolución sólo podría funcionar, si existiera la posibilidad de que dentro de la materia se produjera información por casualidad. Pues la información es imprescindible, porque todos los planos de construcción de los individuos y todos los procesos complejos transcurren controlados por la información. La información es una entidad no material; por lo tanto no es una propiedad de la materia. Las leyes naturales para las entidades inmateriales, y en especial para la información, dicen que la materia jamás puede producir algo inmaterial. Otro hecho es que la información sólo puede crearla un autor dotado de inteligencia y voluntad. Queda claro, pues, que el que crea que la evolución es concebible, cree en un perpetuum mobile de la información, o sea, algo que las leyes naturales vigentes no permiten. Aquí hemos herido el talón de Aquiles de la evolución, y hemos puesto punto final a su carácter científico. En mi libro “Am Anfang war die Information” (En el principio era la información) explico este punto con más detalle . ¿De dónde viene la vida? Con todo el barullo evolucionista de nuestros días, uno se pregunta “¿de dónde viene la vida realmente?” La evolución no tiene la menor explicación de cómo puede surgir la vida de algo muerto. Stanley Miller (1930-2007), cuyo experimento con la “sopa prebiótica” (1953) está mencionado en todo libro de biología, reconoció 40 años más tarde que ninguna de las hipótesis actuales acerca del origen de la vida era convincente. Él mismo las clasificó de “bobadas” y “devaneo químico-cerebral”. El microbiólogo Louis Pasteur (1822-1895) dijo algo muy básico: “Vida sólo puede venir de vida”. Sólo Uno pudo decir: “Yo soy la vida” (Juan 14:6), y ese fue Jesús. De él leemos en Colosenses 1:16: “Porque por él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué creado por él y para él.” En Juan 1:3: “Todas las cosas por él (= Jesús) fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.” Cualquier teoría sobre el origen del mundo o de la vida, en la que Jesús no se mencione como fuente y causa es, por lo tanto, una cosa muerta que tiene que estrellarse en la roca que es Jesús. Así que la evolución es uno de los mayores errores de la historia del mundo, que ha arrojado a millones de personas en el abismo de la incredulidad. Lo que muchos contemporáneos nuestros lamentablemente no consideran, es que después del abismo de la incredulidad viene el abismo de la perdición eterna (el infierno), después de la muerte. La verdadera tragedia en la forma de pensar de nuestro mundo es que no se honra al verdadero autor de las cosas, con editoriales tituladas “¡Gracias, Jesús!”. Muchos no saben, que Jesucristo nos ha hecho una oferta magnífica. Él dijo “Yo soy la puerta” (Juan 10:9), y se refería a la entrada al cielo. El que acude a Él tiene la vida eterna. Dr.-Ing. Werner Gitt Profesor y director retirado
Nie zuvor hat eine Krankheit die ganze Welt in die Knie gezwungen wie im Frühjahr 2020, in dem das Corona-Virus das öffentliche Leben zum Stillstand brachte. Der Shutdown wurde verordnet, Veranstaltungen wurden abgesagt, Universitäten, Schulen und Kitas geschlossen. Fußballspiele fanden vor leeren Rängen statt. Gottesdienste waren verboten – das gab es noch nicht einmal in Kriegszeiten. Wir suchen nach einer Erklärung für diese Pandemie. Wer gibt sie uns? ¿Qué tiene que ver el coronavirus con Dios? Nunca antes hemos visto que una enfermedad derribara al mundo entero como en la primavera del 2020, cuando el coronavirus paralizó toda la vida pública. Se decretó un confinamiento excepcional: eventos y espectáculos cancelados; universidades, escuelas y guarderías cerradas; partidos de fútbol con las gradas vacías; cultos prohibidos – ni siquiera en tiempos de guerra hemos vivido semejante situación. Una sociedad móvil a más no poder, donde diariamente 130.000 aviones con 12 millones de pasajeros en todo el mundo unían los continentes, se halló de pronto en modo de espera. Esto ha marcado un grave antes y después en la historia del mundo entero y en la vida de cada persona individual. El ímpetu con el que ha golpeado a la humanidad ha eclipsado a temas tan importantes como el cambio climático. El microbiólogo y presidente del Instituto alemán Robert Koch (responsable del control y prevención de enfermedades) dijo lo siguiente el 14 de Abril del 2020 durante un programa televisivo sobre la crisis del coronavirus: “No hemos tenido una pandemia comparable hasta el momento. No tenemos un modelo o ejemplo a seguir en nuestra forma de actuar. Esta enfermedad es nueva.” Esto refleja toda la impotencia reinante. La crisis del coronavirus ha provocado una crisis económica y financiera sin precedentes en todos los países, y no es posible calcular su alcance. El gobierno alemán movilizó el mayor presupuesto de su historia para afrontar el impacto económico y social del coronavirus. Además dio garantías por valor de más de 820 mil millones de Euros. En total es tres veces más de lo que el estado gasta normalmente durante un año. A partir del año 2023 el gobierno debe amortizar anualmente 5000 millones de Euros por obligaciones debido al coronavirus. En el año 2043 habrá terminado de pagar esta deuda. Buscamos una explicación para esta pandemia. ¿Quién nos la dará? Las iglesias no nos dieron ninguna respuesta El historiador Prof. Michael Wolffsohn lamenta en el periódico de Francfort del 20.4.2020 el silencio de la iglesia: “Aún no he visto ninguna interpretación teológica a fondo de esta pandemia por parte de los clérigos destacados.” Otro periódico titulaba un artículo con estas palabras: “¿Revelará esta crisis del coronavirus que las iglesias no pueden pagar la deuda espiritual que tienen, que no tienen respuestas?” En el artículo dice así: “La limitación que la misma iglesia se impone es algo extraño en un momento donde la gente busca orientación. Durante el movimiento por la paz, durante el debate sobre el rearme, la oposición contra la energía nuclear, la lucha por la solidaridad con el tercer mundo y contra los recortes en el subsidio de desempleo las iglesias cristianas de Alemania siempre estaban a la cabeza. La antigua obispa y presidenta del consejo de la iglesia evangélica de Alemania, Margot Käßmann, durante años y casi a diario expresaba sus opiniones o incluso daba instrucciones para toda clase de temas que surgían. Aún sin que le preguntaran. Pero ahora parece que le molesta hablar.” (ideaSpektrum 16.2020, pág. 16) Así que será mejor acudir a la Biblia – o dicho de otra manera: ¿qué dice Dios a todo esto en su Palabra? 1. Vivimos en un mundo caído Vivimos en un mundo con una tasa de mortalidad del 100 por cien. Todo está sometido a la fugacidad y perece. En esta creación existen aproximadamente 20 millones de diferentes venenos. Los venenos de serpiente tienen una química tan sumamente compleja que ni siquiera los mejores químicos son capaces de sintetizar estos compuestos químicos. El que quiera interpretar este mundo con todas sus cosas malévolas sin tomar en cuenta la caída en el pecado al comienzo de la historia de la humanidad, siempre sacará conclusiones equivocadas. Todos los esfuerzos humanos de construir aquí un paraíso terrenal han fracasado. La razón es el pecado con su ley: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6,23 en la Biblia). Por eso hay tantas guerras, tanto odio, tantas enfermedades y la muerte en este mundo. En estos tiempos de Covid-19 nuevamente nos volvemos a dar cuenta de ello. 2. Según la opinión de la mayoría Dios no tiene nada que ver con el coronavirus. En nuestro tiempo se ha hecho costumbre predicar solamente de manera parcial sobre el amor de Dios; Los juicios de Dios casi siempre se dejan de lado. Pero la Biblia nos muestra que, por ejemplo, el diluvio con sus millones de muertos fue provocado por Dios; de igual manera que la destrucción de Sodoma y Gomorra o la dispersión del pueblo de Israel por todo el mundo. El Nuevo Testamento habla de terribles juicios, de copas de la ira de Dios (Apocalipsis 8-11; 16), como el mundo no los ha conocido hasta este momento. La Biblia dice quién es el causante (Apocalipsis 8:1; 16:1). ¿Se puede dejar de lado a Dios así como así en esta crisis del coronavirus tal y como lo están haciendo en todas partes los políticos y dirigentes de las iglesias? Como ejemplo de esta manera de pensar voy a citar al obispo católico Gerhard Feige con su artículo en la revista “Christ und Welt” [El cristiano y el mundo] del 16 de Abril de 2020. Cita la reciente declaración común de las iglesias católica, evangélica y ortodoxa en Alemania donde dice que “la enfermedad no es un castigo de Dios – ni para el individuo ni para sociedades enteras o naciones y continentes o incluso para toda la humanidad. Las enfermedades son parte de nuestra naturaleza humana como seres vulnerables y frágiles.” El Dios que tiene contados nuestros cabellos (Mateo 10:30 en la Biblia) y da nombre a cada una de las 1025 estrellas (Salmo 147:4), a este Dios le ponemos de lado ante un acontecimiento mundial de tal alcance como la pandemia del coronavirus. ¿O acaso pensamos que podemos declararle muerto como Nietzsche en su arrogancia? Lo más urgente ahora es considerar lo que dice la Biblia, porque sólo de allí sacaremos conclusiones adecuadas para evaluar correctamente la situación. Cuando nos enfrentamos a sequías o inundaciones ¿hemos considerado alguna vez lo que está escrito en Job 12:15? “Si él detiene las aguas, todo se seca; Si las envía, destruyen la tierra.” 3. El Dios olvidado Analicemos en el contexto de nuestro tema la situación actual en Alemania que no es muy diferente a la de la mayoría de los países del mundo: En el año 2019 hubo en Alemania 100.000 abortos provocados – según la Biblia esto es asesinato. La verdad bíblica del relato de la creación lo hemos sustituido por la teoría de la evolución, de forma generalizada y unilateral, a pesar de que no tiene base científica. ¿Somos conscientes de lo que hemos hecho? Al rechazar e invalidar su Palabra – la Biblia – llamamos a Dios mentiroso. La discusión climática se asemeja cada vez más a una religión, una religión sustituto. Al autorizar legalmente el matrimonio para todos, o sea, los matrimonios entre personas del mismo sexo, desobedecemos claramente un mandamiento divino. El expresidente alemán Christian Wulff declaró durante el vigésimo aniversario de la reunificación alemana: “El islam pertenece a Alemania”. Con semejantes declaraciones lamentables deliberadamente abrimos las puertas para el islam. En su rechazo rotundo de la cruz vemos lo anticristiano de esta religión. En el corán los infieles son considerados como las peores criaturas (Sura 8,57; Sura 98,6), inferiores incluso a los animales – y desde el punto de vista islámico infieles son los cristianos, judíos y ateos. Aquel que contribuye a que el islam pertenezca a Alemania, contribuye a que Alemania pertenezca al islam. Esta lista de comportamientos erróneos podríamos ampliarla sin problemas. Actuamos como si Dios no existiera. O quizá nos hemos fabricado un buen dios como en los cuentos de hadas que ya no es responsable de nada. Nos hemos convertido en un país impío. Si hiciéramos una encuesta en un lugar concurrido de una gran ciudad preguntando a la gente “¿Cree Usted en Jesucristo como el Señor crucificado y resucitado? ¿Le ha entregado Usted su vida en una decisión personal consciente?” ¿Cuántos responderían con un claro SÍ? ¡Ciertamente muy pocos! ¿Callará Dios ante todo esto? En Gálatas 6:7 está escrito: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” 4. ¡El coronavirus tiene mucho que ver con Dios! Ante las afirmaciones del punto 3 veamos lo que Dios le reveló al rey Salomón: “Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” (2 Crónicas 7:13-14 en la Biblia) Aquí Dios nos muestra que en todas las circunstancias Él es quien está actuando. Él es quien cierra los cielos para que no llueva o quien trae una plaga de langostas sobre el país, quien permite que haya extensos incendios o tsunamis, o quien envía una epidemia (p. ej. la peste, o Covid-19). Por lo tanto, ¡el coronavirus sí tiene que ver con Dios! Podemos intentar explicar científicamente lo que estamos viendo o decir que son fallos humanos o pura casualidad. Pero nos equivocamos igual que se equivocaría el que intentara explicar con la meteorología la ausencia de lluvia durante tres años y medio en los tiempos de Elías (Santiago 5:17-18 en la Biblia). Por boca del profeta Amós, Dios nos dice rigurosamente: “¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual el Señor no haya hecho?” Algo semejante está escrito en Isaías 45:5 y 7: “Yo soy el Señor … que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo el Señor soy el que hago todo esto.” Nos asombra mucho que Dios se presente como causador de los desastres, contratiempos, epidemias y desgracias etc. En principio, esto nos escandaliza. Pero ambas cosas son verdad: o bien Dios causa la calamidad o bien la permite (véase el Punto 5). En todos los casos, ya sea activa o pasivamente, Dios es y permanece soberano sobre todas las cosas. 5. Hay aún otra potencia en este mundo Desde que el pecado entró a este mundo, el diablo ha adquirido tanta influencia, que Jesús le llama el “príncipe de este mundo” (Juan 12:31 y 14:30). Pablo incluso le denomina “el dios de este mundo” (2 Corintios 4:4). Él es el maligno (Efesios 6:16), el padre de mentira (Juan 8:44), que no es ni omnisciente ni omnipotente. No obstante le es concedido un cierto poder que él utiliza para seducir y engañar a las personas, para sembrar odio y enemistad o incluso desencadenar guerras. Por el libro de Job (1:12) sabemos que sólo puede actuar dentro de los límites establecidos por Dios. Por la muerte de Jesús en la cruz ha sido vencido. Jesús tiene el poder sobre él y todos los demonios (Juan 14:30; Lucas 7:21). Es bueno saber que ningún poder nos puede separar de nuestro Señor y Dios, y por eso tenemos un refugio seguro: “Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré” (Salmo 91:2). 6. El hombre como causador Puesto que Dios nos ha provisto de una libre voluntad, somos capaces de hacer multitud cosas, sean buenas o lamentablemente también malas. Muchos dictadores y reyes han provocado tragedias y sufrimientos indecibles en este mundo por las guerras que desencadenaron. 7. ¿Cómo habla Dios con nosotros hoy? Dios no hace nada arbitrariamente. Todo tiene su justificación y a menudo anuncia con mucha antelación sus juicios, para darnos la posibilidad de dar media vuelta: “Porque no hará nada el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amos 3:7). Así lo hizo Dios, por ejemplo, antes del diluvio (Génesis 6:7) o también antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 18). En Hebreos 1:1-2 está escrito: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo (Jesucristo)”. Hoy también Dios nos habla personalmente por medio de su Hijo Jesucristo. Si queremos comprender la crisis del coronavirus, entonces es preciso dirigirnos a Jesús. De él dice Lucas 24:45: “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras.” Aquí vemos lo importante que es la Biblia y es Jesús quien nos ayuda a entenderla por medio del Espíritu Santo. El apoyarnos en la Biblia nos protegerá de ser engañados por tantos falsos profetas que ellos mismos se han proclamado profetas y no Dios. Después de todo lo que hemos dicho, con todo derecho podemos plantearnos la pregunta si esta pandemia ha venido a este mundo por casualidad, o si la ha enviado Dios. Excluir a Dios sería la solución absolutamente equivocada. Estamos siendo confrontados directamente con Su actuar en este mundo, pero tenemos dificultades al querer descifrar los hechos. Después de lo que hemos venido considerando podemos deducir cuatro respuestas con respecto a la pandemia: Nos revela lo frágil y pasajera que es la vida y como toda esta creación gime (Romanos 8:21-22). Dios quiere que seamos humildes y andemos con Él (Miqueas 6:8) Es un juicio de Dios sobre un mundo que se ha hecho impío. Dios nos llama al arrepentimiento (Apocalípsis 3:19b). Es una llamada de Dios para que busquemos salvación en Jesús, y no caigamos en la condenación eterna (Hebreos 9:27). Es una señal del inminente retorno de Cristo. Él nos ha anunciado que antes de Su venida vendrán los “dolores de parto” (Mateo 24:8). Esto nos lleva a la conclusión de que estos cuatro aspectos deben ser considerados en la explicación de la pandemia. 8. ¿Cuál es el mensaje de Dios para nosotros? ¿Qué aprendemos de la crisis del coronavirus? En primer lugar percibimos todo nuestro desamparo. Tenemos que admitir nuestras limitaciones a pesar de todos nuestros recursos tecnológicos. Hemos observado que todo lo que ha ocurrido ha afectado a todo el mundo. Ningún país y ningún grupo de personas ha sido exceptuado: el virus afecta a cristianos y ateos, a musulmanes e hindús, a jóvenes y mayores, a pobres y ricos, a sanos y a personas con enfermedades previas. En una palabra: ¡a todos! Si Dios habla de forma tan universal a cada uno de nosotros, entonces tenemos que preguntarnos: ¿Existe un mensaje válido para cada habitante de este globo terrestre? La Biblia responde a esta pregunta de forma inequívoca y clara, p. ej.: “¿Quiero yo la muerte del impío? dice el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?” (Ezequiel 18:23) “Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1. Timoteo 2:4). “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19). En su tratado “¿Miedo del virus?” Manfred Röseler compara al virus Covid-19 con un virus mucho más malicioso - y es el pecado. El virus llamado pecado no sólo nos trae la muerte física, sino también la muerte eterna (infierno). También de esta catástrofe la Biblia nos avisa anticipadamente (Apocalipsis 21:8), de modo que a nadie le tomará por sorpresa. Dios es el amor en persona (1 Juan 4:16) y por eso nos quiere salvar – quienquiera que seamos. Por la muerte y resurrección de Jesús tenemos la medicina contra el pecadovirus. El mensaje de salvación es breve y sencillo: “El que cree en el Hijo (de Dios), tiene la vida eterna” (Juan 3:36). Confiésale al Hijo de Dios, a Jesús los errores de tu vida – especialmente tu forma de vivir sin Él – y pídele que entre en tu vida. Entonces estarás curado del virus del pecado y tendrás la vida eterna en el cielo. En el folleto “Cómo puedo ir al cielo?” lo explico de forma más práctica: wernergitt.com/como Werner Gitt Doctor en Ingeniería Director y Profesor Emérito
Viele Menschen gehen davon aus, dass das Leben auf der Erde durch Evolution entstanden ist und meinen, dass dies wissenschaftlich bewiesen sei. Anhand der Naturgesetze der Information stellt Prof. Dr. Werner Gitt sechs Schlussfolgerungen auf, die eindeutig die Möglichkeit der Entstehung des Lebens durch Evolution ausschließen. "Die stärkste Argumentation in der Wissenschaft ist immer dann gegeben, wenn Naturgesetze angewandt werden, um einen Vorgang oder eine Idee zu begründen oder auch zu widerlegen. In allen Lebewesen finden wir eine geradezu unvorstellbare Menge an Information, die unbedingt erforderlich ist für die Baupläne der Individuen und für die Steuerung aller komplexen Vorgänge in den Zellen. Mit Hilfe der Naturgesetze der Information werden wir nachweisen, dass jegliche Information, und damit auch die biologische Information, einen intelligenten Urheber benötigt." Refutación de la evoluciónpor medio de leyes naturalesLas leyes naturales sobre la información y sus conclusiones En la ciencia, los argumentos más poderosos son siempre aquellos que aplican leyes naturales para apoyar o refutar un proceso o una idea. En todos los seres vivos hallamos una cantidad de información fenomenal e inconcebible; y esta información es absolutamente necesaria para los programas de construcción de los individuos y para el control de todos los procesos tan complejos dentro de las células. Con la ayuda de las leyes naturales de la información vamos a demostrar que toda información – y esto incluye también la información biológica – precisa de un autor y creador. ¿Qué es una ley natural? Cuando en el mundo que observamos queda confirmada la validez de un teorema por reproducirse una y otra vez, hablamos de una ley natural. En la ciencia, las leyes naturales son las que más fuerza de afirmación tienen, porque no conocen excepción alguna. responden a la pregunta, si un proceso ideado en la mente, es posible o no. existen desde siempre, independientemente de su descubrimiento y de su descripción por parte del hombre. se pueden aplicar siempre con éxito a los casos desconocidos. Cuando reflexionamos sobre las leyes naturales, casi siempre pensamos en leyes físicas o químicas. Pero pensar que nuestro mundo se explica únicamente con magnitudes materiales es limitar nuestra percepción. Las magnitudes no materiales, como por ejemplo la información, la voluntad o la conciencia también pertenecen a nuestra realidad. Las leyes naturales para lo que no es material cumplen los mismos estrictos criterios como aquellas para los procesos materiales, por lo cual tienen la misma fuerza para sacar conclusiones y para convencer de una verdad. Definición de la información y de sus leyes naturales Para describir las leyes naturales de la información y poder analizar un sistema desconocido es necesario tener una definición adecuada y precisa: Hablamos de información cuando en un sistema observable se dan los siguientes cinco planos jerárquicos: la estadística, la sintaxis (código, gramática, léxico), la semántica (significado), la pragmática (acto) y la apobética (meta, objetivo, resultado). Las cuatro leyes naturales de la información (LNI) son: LNI-1: Una magnitud material no puede producir una magnitud inmaterial. LNI-2: La información es una magnitud no material LNI-3: En los procesos estadísticos (= procesos sin una inteligencia que los dirige y controla) no puede surgir ninguna información. LNI-4: Información sólo puede originarse por medio de un emisor inteligente. Un emisor inteligente posee conciencia, voluntad propia, creatividad, también piensa autónomamente y obra con un propósito determinado. En lo que sigue sacaremos seis importantes conclusiones con la ayuda de las leyes naturales de la información. Seis conclusiones de gran alcance Después de conocer las leyes naturales de la información podemos aplicarlas de forma efectiva y con unas metas determinadas, para sacar conclusiones de gran alcance. Puesto que nuestras preguntas se salen del marco de las respuestas que la ciencia es capaz de darnos, necesitamos una fuente de información superior, y esta fuente es para mí como creyente la Biblia. En lo que sigue mencionaré primero la conclusión científica basada en las leyes naturales y a continuación la referencia bíblica que confirma el resultado científico o incluso le excede. Conclusión C1: Puesto que en todas las formas de la vida hallamos un código (moléculas de ADN o ARN) y los demás niveles de información, nos encontramos claramente dentro del dominio de la información. ¡De ahí podemos deducir que tiene que existir un emisor inteligente! (Aplicación de LNI-4) Puesto que no existe ningún proceso demostrable mediante observación o experimento en el cual se haya originado por sí sola la información en la materia, esto es válido también para cualquier información en los seres vivos. Así la LNI-4 aquí también exige un causante inteligente que haya escrito los programas. La conclusión C1 es por lo tanto una prueba de la existencia de Dios o bien una refutación científica del ateísmo. Conclusión C2: La información codificada en la molécula del ADN sobrepuja ampliamente todas las tecnologías conocidas hasta el momento. Puesto que ningún ser humano puede ser el emisor, habrá que buscarle fuera de nuestro mundo visible. Deducimos pues que el emisor, aparte de tener que ser sumamente inteligente, tiene que poseer información e inteligencia infinitas, es decir, tiene que ser omnisciente (Aplicación de LNI-1 y LNI-4). ¿Por qué tiene que ser omnisciente? Asumiendo que este emisor (autor, creador, dios) fuera limitado en su inteligencia, necesitaría un dios que estuviese por encima de sí mismo con más información todavía, y que le hubiese instruido a él. Puesto que éste también habría necesitado a un maestro, tendríamos al final una cantidad infinita de dioses, y el “último” sería el que tuviera un conocimiento ilimitado y sería omnisciente. La alternativa mucho más lógica y equivalente sería suponer que tiene que existir un Dios solamente. Pero éste tendría que ser infinitamente inteligente y tener a su disposición información ilimitada. Tendría que ser, por lo tanto, omnisciente. Esta segunda alternativa es la que enseña la Biblia. Sólo hay UN Dios: “Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isaías 44:6). Si este Dios es omnisciente (C2), entonces conoce todas las cosas del presente, pasado y futuro. Pero si conoce todas las cosas fuera de todos los límites del tiempo, entonces él mismo tiene que ser eterno. Esto lo dice la Biblia en el Salmo 90:2; Isaías 40:28 y Daniel 6:27. Conclusión C3: Puesto que el emisor ha codificado genialmente la información que hallamos en las moléculas de ADN puesto que este emisor ha tenido que haber construido las máquinas biológicas tan complejas que descodifican la información y ejecutan todos los procesos de la biosíntesis además ha tenido que diseñar cada detalle de todos los seres vivos, habiendo programado en ellos todas sus capacidades, podemos concluir que el emisor lo ha querido todo así y que tiene que ser muy poderoso. En la conclusión precedente, la C2, basándonos en las leyes naturales pudimos constatar que el emisor (Creador, Dios) tenía que ser omnisciente y eterno. Ahora nos planteamos la pregunta sobre la magnitud de su poder. Aplicando la misma lógica que en la C2 obtenemos el resultado que además tiene que ser todopoderoso. Esto lo testifica también la Biblia: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8). Conclusión C4: Porque nosotros, los hombres, somos capaces de crear nueva información, ésta no puede proceder de nuestra parte material (de nuestro cuerpo). De ahí podemos concluir que el hombre tiene que poseer un componente no material (alma, espíritu). Esto nos lleva a la refutación de la idea del materialismo (Aplicación de LNI-1, LNI-2). En la biología molecular y evolucionista se piensa únicamente en categorías materialistas. Con la ayuda de los teoremas de la información podemos refutar este materialismo de la siguiente manera: Todos nosotros tenemos la capacidad de producir nueva información (p. ej. en cartas o libros) – es decir, podemos producir algo no material. Puesto que la materia es incapaz de hacerlo (LNI-1), es necesario que tengamos un componente no material (y esto es el alma) junto con nuestro cuerpo material. En 1 Tesalonicenses 5:23 la Biblia confirma esta conclusión: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” El cuerpo es la parte material del hombre, mientras que su alma y su espíritu no son materiales. El cerebro: Debido a la forma de pensar materialista en las ciencias, los investigadores trabajan con la suposición de que nuestro cerebro sería la fuente de la información. Esta idea es equivocada, porque nuestro cerebro es materia y de acuerdo con LNI-1 no puede producir información alguna. El cerebro, por lo tanto, no puede ser la fuente de la información; sólo es una máquina que procesa la información y lo hace de una forma sumamente compleja. Conclusión C5: Siendo la información el componente fundamental de toda clase de vida, no pudiendo proceder de la materia y energía, se precisa, pues, de un emisor inteligente. Todas las teorías de la evolución química y biológica, sin embargo, exigen que la información tiene que proceder únicamente de la materia y energía (sin emisor alguno), entonces podemos concluir que todas estas teorías y conceptos de la evolución química y biológica (macroevolución) tienen que ser erróneas (Aplicación de LNI-1, LNI-2). La teoría de la evolución intenta explicar la vida únicamente en el nivel físico-químico. Las leyes naturales de la información excluyen la idea de la macroevolución – o sea el desarrollo desde una célula primitiva hasta el hombre. Frente a los teoremas de la información, el sistema de la evolución es algo imposible, es un “perpetuum móbile de la información”. La microevolución, es decir, las adaptaciones dentro de una especie (p. ej. los pinzones de Darwin con sus diferentes formas de picos), es algo observable. La información requerida para ello no ha surgido en la materia, consecuentemente, sino que resulta de las ramificaciones del programa que el Creador en su sabiduría ya había previsto con antelación. El relato de la creación recalca nueve veces que la variedad inconcebible de toda la vida existente es muy específica – según su especie. Aquí tampoco vemos ni la más mínima huella de una evolución. Conclusión C6: Puesto que lo vivo es algo inmaterial, la materia no ha podido producirlo. De ahí deducimos que no hay ningún proceso en la materia que lleve de lo inanimado a la vida. Los procesos puramente materiales no pueden conducir a la vida ni en la tierra ni en ninguna otra parte del universo. (Aplicación de LNI-1) Lo que caracteriza a los seres vivos (o el fenómeno “vida”) es de la misma esencia inmaterial como la información. Como muestra la conclusión C6, con este nuevo enfoque podemos excluir la posibilidad de que la vida se origine espontáneamente en la materia. Por eso no tiene sentido la búsqueda de vida en otros planetas. Resumen Con la ayuda de los teoremas sobre la información hemos podido refutar ideas muy difundidas, como la forma de pensar puramente materialista en las ciencias. todas las ideas evolucionistas corrientes (evolución química, biológica). El materialismo (p.ej. la imagen materialista del hombre) El ateísmo Además hemos podido probar que el Autor de la vida (Creador, Dios) que las leyes naturales reclaman, tiene que existir. que este Autor tiene que ser omnisciente y eterno que tiene que ser todopoderoso. que el hombre tiene que poseer un componente inmaterial (el alma) que nuestro cerebro no puede ser la fuente de la información producida por nosotros. ¿Quién es el emisor, el creador? Ahora hemos llegado a una importante pregunta: ¿Quién es el emisor de la información biológica y quién es el autor de la vida? Dios el Padre entregó a Su Hijo Jesucristo el cometido de la creación. Por eso el Nuevo Testamento dice de Jesús en Colosenses 1:16-17: “Él es la imagen del Dios invisible... porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; ... todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.” En nuestro mundo, por lo tanto, no hay nada que no haya sido creado por Jesús: El inmenso cosmos y también los microbios, la mariposa y la ballena, la hormiga y la jirafa, el colibrí y también el hombre. Un pensamiento sensacional Jesucristo es aquel que es desde la eternidad y él es el Rey del reino de los cielos. A Él le es dada toda potestad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18). ¿Somos capaces de concebir el siguiente pensamiento? ¡Que el hombre clavado en la cruz del Gólgota y el Creador de este mundo y de toda vida es la misma Persona! En su amor insondable hacia nosotros se dejó crucificar y no se defendió, para que la puerta al cielo se pudiera abrir para nosotros. El que desecha esto, lo pierde todo: “¿Cómo escaparemos nosotros si tuviéremos en poco una salvación tan grande?” (Hebreos 2:3). Pero el que le recibe a Él, lo gana todo: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; ... ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). Pídale perdón al Señor Jesucristo por todos sus pecados, para que no sea condenado en el juicio de Dios, y recíbale como Creador y Salvador personal y sígale. Dr.-Ing. Werner GittProfesor retirado
Die grundlegende Frage, die suchende Menschen sich stellen, wird hier von Prof. Dr. Werner Gitt beantwortet. "Wie findet man den Himmel?" Auf jeden Fall nicht durch eigene Anstrengungen oder Konzepte. "Was aber bringt uns wirklich in den Himmel?" Gott hat die Einladungen für den Himmel schon verteilt wie im Gleichnis des Menschen, der zu einem großen Fest Einladungen verschickte. Doch viele Menschen redeten sich heraus. Prof. Dr. Gitt ruft dazu auf, nicht so "kurzsichtig" wie diese Leute zu sein. Jesus will uns vor der Hölle erretten und diese wird kein Vergleich zu der sogenannten "Hölle von Auschwitz" sein. Er hat am Kreuz für unsere Schuld bezahlt, wir müssen diese Einladung nur annehmen, dann ist ein Platz im Himmel "gebucht". Ein Entscheidungsgebet soll den Lesern dabei helfen. Dieses Traktat eignet sich besonders gut zur Weitergabe an suchende Menschen! ¿Cómo puedo ir al cielo? Muchas personas prefieren no pensar en la eternidad. Esto lo vemos incluso en aquellas que reflexionan sobre su propio fin. La actriz estadounidense Drew Barrymore, a los siete años interpretó un papel principal en la película de ciencia ficción “E.T., el extraterrestre”. Años más tarde, cuando tenía 28 años (nació en 1975) manifestó lo siguiente: “Si yo muriera antes que mi gato, entonces quiero que le den a comer mi ceniza. Así, al menos, sigo viviendo en mi gato.” ¿No es terrible esta ignorancia y miopía frente a la muerte? En los tiempos de Jesús, muchas personas venían a él. Sus preocupaciones eran casi siempre de carácter terreno: Diez leprosos querían ser sanados (Lc 17:13). Ciegos querían recibir la vista (Mt 9:27). Uno buscaba ayuda en un asunto de herencia (Lc 12:13-14). Los fariseos venían con la pregunta engañosa, si debían o no pagar impuestos a César (Mt 22:17). Muy pocos venían a Jesús para saber cómo ir al cielo. Un joven rico vino a él con la pregunta: “Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?” (Lc 18:18). Jesús le dijo lo que tenía que hacer: Vender todo a lo que se aferraba su corazón y seguirle a él. Puesto que era muy rico, no siguió el consejo y con ello renunció al cielo. También hubo personas que sin buscar el cielo, oyeron de él e inmediatamente aprovecharon la oportunidad. Zaqueo deseaba ver a Jesús. Pero halló más de lo esperado. Cuando Jesús le visitó en su casa – tomando un café, por así decirlo – encontró el cielo. Jesús constató: “Hoy ha venido la salvación a esta casa” (Lc 19:9). ¿Cómo encontramos el cielo? Después de lo dicho podemos constatar lo siguiente: El reino de los cielos le encontramos en un día determinado y concreto. Esto es bueno saberlo, porque así hoy es posible que Usted, querido lector y querida lectora, pueda recibir la vida eterna con Dios. El reino de los cielos no se consigue mediante buenas obras. El reino de los cielos le podemos encontrar desprevenidamente. Nuestros propios conceptos sobre cómo ir al cielo son completamente falsos, si no nos basamos en las afirmaciones de Dios. Una cantante de música popular cantó una vez en una canción sobre un payaso que tras muchos años de trabajo en el circo se retiró: “Seguro que irá al cielo, porque ha hecho de reír a muchas personas.” Una señora reclusa adinerada hizo construir una casa de pobres en la que podían vivir 20 mujeres gratuitamente. Pero lo hizo bajo una condición: las mujeres tenían que comprometerse a orar cada día una hora por la salvación del alma de la señora. Pero ¿qué es lo que verdaderamente nos lleva al cielo? Para contestar con toda claridad a esta pregunta, Jesús nos ha contado una parábola. En el evangelio de Lucas (cap. 14:16) habla de un hombre (que en esta parábola representa a Dios) que quiere dar una gran cena (que simboliza el cielo en esta parábola) y ha enviado primeramente invitaciones sólo a determinadas personas. Las respuestas son devastadoras: “Y comenzaron todos a una a excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda... Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes... Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.” Jesús concluye la parábola con el juicio del anfitrión: “Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.” (Lc 12:24). Esto muestra que el cielo se puede ganar o perder. El punto principal es aceptar o rechazar la invitación. ¿Hay algo más sencillo que esto? ¡Creo que no! Los muchos que se encuentren excluidos del cielo una vez, no lo serán, porque no conocieron el camino, sino porque no aceptaron la invitación. Las tres personas de la parábola no son un buen ejemplo para nosotros, porque ninguna de ellas acepta la invitación y va a la fiesta. Entonces ¿se cancela la fiesta? ¡No! Después de las negativas, el anfitrión envía invitaciones a todas partes. Ya no imprime tarjetas con cantos dorados. Ahora es sólo una llamada “¡Venid!” Y cualquiera que se deja invitar recibe un lugar seguro en la fiesta. ¿Y qué ocurre? Acuden multitudes. Después de algún tiempo, el anfitrión hace un balance interino: ¡Quedan aún sitios libres! Y les dice a sus siervos: “¡Salid otra vez y seguid invitando!” Ahora me gustaría aplicar esta parábola a nuestra vida, porque ésta es exactamente la situación actual. Todavía hay lugar en el cielo, y Dios te dice: “Ven, toma tu lugar en el cielo. Sé prudente y haz tu reserva para la eternidad. ¡Y hazla hoy!” El cielo es de una belleza inconcebible, y por eso el Señor Jesús le compara con una gran fiesta. En la primera carta a los Corintios (cap 2:9) se dice al respecto: “Cosas que ojo no vió, ni oreja oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que ha Dios preparado para aquellos que le aman.” Nada, absolutamente nada hay en esta tierra que pudiese compararse ni siquiera un poco al cielo. ¡Tan maravilloso será todo allí! No debemos perdernos el cielo de ninguna manera, porque es sumamente precioso. Hay uno que nos abrió la puerta al cielo. Es Jesús, el Hijo de Dios. A él se lo debemos que sea tan fácil llegar allí. Ahora ya sólo depende de nuestra voluntad. Sólo el que sea tan corto de miras como los tres hombres de la parábola rechazará la invitación. La salvación acontece a través del Señor Jesús En los Hechos de los Apóstoles (cap 2:21) leemos un versículo muy importante: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor [Jesús], será salvo.” Es una afirmación clave del Nuevo Testamento. Estando en la cárcel de Filipos, Pablo lo resumió así hablando con el guarda: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa” (Hch 16:31). Aunque este mensaje era breve y conciso, fue fundamental y tenía el poder para cambiar vidas. Esa misma noche se convirtió el carcelero. ¿De qué nos salva Jesús? Esto lo tenemos que saber sin falta: Nos salva del camino que conduce a la perdición eterna, al infierno. La Biblia dice sobre el cielo y el infierno, que las personas estarán allí eternamente. El uno es glorioso, el otro es horroroso. No existe un tercer lugar. Cinco minutos después de la muerte, nadie volverá a decir que con la muerte termina todo. Todo se decide con la persona de Jesús. Nuestro destino eterno depende de una sola persona: ¡Jesús – y nuestra relación con Él! Cuando estuve en Polonia para una serie de conferencias que tenía que dar allí, visité el antiguo campo de concentración de Auschwitz. Durante la Segunda Guerra Mundial acontecieron en él cosas horrendas. Entre 1942 y 1944 fueron asesinadas en las cámaras de gas más de 1,6 millones de personas, sobre todo judíos, y luego quemadas. En la literatura se habla del “Infierno de Auschwitz”. Me puse a reflexionar sobre esta expresión cuando una empleada nos enseñaba una cámara de gas en la que mataban a 600 personas cada vez. Fue un horror inconcebible. ¿Pero era eso realmente el infierno? Nosotros, como grupo de visitantes pudimos ver la cámara de gas, sólo porque el terror terminó en 1945. Ahora todas las instalaciones se pueden visitar libremente y nadie es torturado o envenenado allí. Las cámaras de gas de Auschwitz tenían carácter temporal. El infierno de la Biblia, sin embargo, es eterno. En la sala de entrada de lo que hoy es el museo me fijé en un cuadro que mostraba un crucifijo con el cuerpo de Cristo. Un prisionero había raspado con un clavo en la pared su esperanza en el crucificado. Este artista también murió en la cámara de gas. Pero conocía al Salvador Jesucristo. Aunque murió en un lugar tan horrible, el cielo estaba abierto para él. Pero en infierno del cual el Señor Jesús nos advierte tan encarecidamente (p. ej. Mt 7:13; Mt 5:29-30; Mt 18:8) no hay salida ni salvación, después de que una persona ha llegado allí. Puesto que el infierno, al contrario de Auschwitz, no deja de funcionar, jamás podrá ser visitado. Pero el cielo también es eterno. Y este es el lugar a donde Dios nos quiere llevar. Acepte por eso la invitación de ir al cielo. ¡Invoque el nombre del Señor y resérvese el cielo! Después de una conferencia, una mujer me preguntó muy agitada: “¿Pero es que es posible reservarse el cielo? Esto me suena a oficina de viajes.” Le di la razón: “El que no hace la reserva, no llega al destino. Si usted quiere ir a Hawaii necesita un billete confirmado.” Me volvió a preguntar: “Pero el billete del avión hay que pagarle ¿no?!” – “¡Sí, el billete al cielo también! Pero es tan caro, que nadie de nosotros lo puede pagar. Es nuestro pecado el que lo impide. Dios no tolera ningún pecado en el cielo. La persona que después de esta vida quiera pasar la eternidad con Dios en el cielo, primeramente tiene que ser librado de su pecado. Sólo una persona sin pecado podía conseguir esta liberación – y esa persona es Jesucristo. Sólo Él podía pagarlo. Y ha pagado con su sangre, por su muerte en la cruz.” ¿Y ahora qué tengo que hacer para ir al cielo? A nosotros también Dios nos invita a ser salvos. Muchos pasajes en la Biblia nos invitan con insistencia a responder a la llamada de Dios: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta” (Lc 13:24). “Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado” (Mt 4:17). “Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mt 7:13-14). “Echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo eres llamado” (1 Tim 6:12). “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hch 16:31). Todo esto son invitaciones muy insistentes que nos quieren despertar. Los textos transmiten seriedad, decisión y urgencia. Por lo tanto, es algo de lo más razonable responder a esta invitación al cielo con una oración, que formulada libremente podría decir más o menos lo siguiente: “Señor Jesús, hoy he leído que al cielo puedo ir sólo a través de ti. Mi deseo es estar contigo en el cielo. Por favor, sálvame del infierno, el cual merecería a causa de mis pecados. Por tu gran amor hacia mí moriste también por mí en la cruz pagando allí por mis pecados. Tú ves toda mi culpa – desde mi juventud. Conoces cada pecado, todo de lo que ahora soy consciente, pero también todo aquello que yo ya he olvidado. Tú conoces todo impulso de mi corazón. Delante de ti soy como un libro abierto. Tal como soy no puedo ir al cielo contigo. Por eso te pido que me perdones mis pecados, por los cuales siento mucha pena y me arrepiento. Entra tú ahora en mi vida y haz nuevas todas las cosas. Ayúdame a dejar todo lo que no es correcto delante de ti y concédeme nuevas costumbres que estén bajo tu bendición. Dame aceso a tu Palabra. Ayúdame a comprender lo que quieres enseñarme y dáme un corazón obediente, para que haga lo que te agrade. A partir de ahora queiro que tú seas mi SEÑOR. Quiero seguirte y te pido que me muestres el camino a andar en todos los ámbitos de mi vida. Gracias por haber oído mi oración y por el hecho de que ahora soy un hijo de Dios que un día esta-rá contigo en el cielo. Amén.” Prof. Dr. Werner Gitt
Wir leben im 21. Jahrhundert und haben gerade in den letzten Jahrzehnten von überwältigenden Erfolgen der Wissenschaft gehört: Dem Menschen gelang der Flug zum Mond, das Schaf Dolly wurde geklont und das Genom des Menschen sequenziert. Kann man in solch aufgeklärter Zeit noch an die Wunder der Bibel glauben? Sind die Auferstehung der Toten, die plötzliche Heilung von Schwerkranken oder physikalische Wunder wie die augenblickliche Stillung des Sturmes auf dem See Genezareth dem heutigen Menschen noch zumutbar? Der Autor und Wissenschaftler Werner Gitt geht in dieser Schrift auf diese und ähnliche Fragen ein. Dieses Traktat eignet sich besonders gut zur Weitergabe an suchende Menschen! Los milagros de la Biblia A primera vista, los milagros parecen algo poco realista en nuestros días marcados por la ciencia. La segunda mitad del siglo pasado nos ha traído conocimientos y logros extraordinarios en el campo de la ciencia y tecnología: En 1938 el inventor alemán Konrad Zuse (1910-1995) construyó el primer ordenador programable del mundo. El 3 de diciembre de 1967 Christiaan Barnard (1922-2001), médico surafricano, transplantó por primera vez con éxito un corazón humano. El 21 de julio de 1969 el primer hombre puso su pie sobre la luna. El astronauta Neil Armstrong exclamó orgulloso desde nuestro satélite: „Este es un pequeño paso para un hombre pero un gran salto para la humanidad.” El embriólogo escocés Ian Wilmut clonó en 1996 la oveja Dolly. Estos pocos ejemplos podrían dar la impresión de que apenas quedan barreras para el hombre. Con toda esta fe en la ciencia, muchos contemporáneos nuestros tienen problemas con la Biblia. Objetan que hay muchas cosas en “el libro de los libros” que no se pueden comprender científicamente, como p. ej.: el nacimiento virginal la resurrección de los muertos que los ciegos puedan ver y los cojos andar otra vez que álguien mande al sol que “se pare” Tenemos que hacer frente al fenómono de los milagros bíblicos y nos planteamos la pregunta, si el hombre moderno del Siglo XXI puede tomarlos en consideración hoy en día. En un primer paso vamos a comenzar por dar como respuesta una definición interina D1 de lo que es un milagro: D1: Un milagro nos causa asombro, porque aparece inesperado e impredecible contradiciendo a nuestra observación normal. Si los milagros son algo inesperado, ¿entonces qué es lo esperado? Esta pregunta nos ayuda a poner una línea divisoria clara entre los milagros (lo que no se espera) y lo que no es un milagro (lo que se espera). Todos los acontecimientos en nuestro mundo transcurren dentro de un marco de leyes fijas. Este orden inalterable es lo que llamamos las leyes naturales. Después de todo lo que sabemos, las leyes naturales son constantes – son inalterables desde su establecimiento durante la creación. Otorgan un amplio margen para los más variados inventos y descartan muchos procesos que sólo funcionan en nuestra imaginación. Las asombrosas leyes naturales ¿Somos capaces de asombrarnos aún ante la eficacia de las leyes naturales? Realizan cosas imponentes. Hace poco estuve en el puerto de Hamburgo y observé cómo un barco hacía maniobras lentas en el agua. Mientras lo observaba me vino a la mente una ley natural descubierta ya por Arquímides (285-212 a. C.): el llamado principio de Arquímedes establece que todo cuerpo flotante en un fluido desaloja la cantidad del líquido en el que está flotando que equivale exactamente a su mismo peso. ¿Somos conscientes de lo asombroso que es este hecho? Por ejemplo, si una rata entra a bordo, entonces el barco reacciona inmediatamente y se hunde en el agua justo en la medida que corresponde al peso de la rata, desalojando la cantidad de agua equivalente al peso del animal. Si quisiéramos calcular cuánto se hunde el barco con esta nueva situación, no seríamos capaces de hacerlo. No conocemos la forma exacta del barco, en algunas partes se ha desprendido la pintura, y quizás asome un poco la hélice fuera del agua. Todos estos aspectos, sin embargo, tienen que entrar en el cálculo. En la realidad esto ocurre en el momento, y con suma exactitud. ¿Quién manda a las moléculas de agua apartarse un poco, para que el barco se hunda justo en equivalencia al peso de la rata? Esta ley natural tiene validez para todos los barcos del mundo, no sólo para el de Hamburgo. Tiene validez para el patito de goma en la bañera, y también para el pato de verdad en un lago o río. Nadie podría calcular la profundidad de inmersión de un pato, por la forma y estructura incalculable de las plumas. ¿Quién se preocupa de que constantemente se efectúe el cálculo de las condiciones para esta ley natural tan simple, pero con consecuencias tan complicadas, para que pueda cumplirse con exactitud en cada momento y lugar? Pues, álguien tiene que haber que haga estos cálculos y realice todo según los resultados, ¿no? ¿Quién se preocupa de que se cumplan las leyes naturales? Efectivamente, es cierto que hay alguien que se preocupa del cumplimeinto de las leyes naturales. De Él leemos en la Biblia, en Colosenses 1:17: „por él todas las cosas subsisten“. Este sustentador del mundo es al mismo tiempo también aquel por medio del cual todas las cosas fueron creadas: „Porque por él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles e invisibles; ... todo fue creado por él y para él“ (Colosenses 1:16). Éste, el Creador de todas las cosas, es también su Sustentador; es el Señor Jesucristo. Dicho de otra manera: Jesucristo tiene la supremacía sobre todas las cosas, desde el microcósmos hasta el macrocósmos. La creación misma es un acontecimiento que tuvo lugar sin hacer uso de las leyes naturales. El Creador diseñó y ordenó todo con su autoridad, el poder de su palabra y su sabiduría. Para ello no tuvo necesidad de las leyes naturales. Las leyes naturales, por lo tanto, no son la causa, sino el resultado de la creación. Después de concluída la creación, se pusieron „en marcha“ las leyes naturales, de modo que todos los procesos ahora ocurren de acuerdo con estas leyes. Jesucristo es la garantía de que en todas partes y siempre estén en vigor. Para conseguirlo no necesita ordenador ni otros utensilios. Su palabra todopoderosa es suficiente. En la Epístola a los Hebreos, en el capítulo 1, versículo 3 leemos de Él que sustenta „todas las cosas con la palabra de su potencia“. Desde el punto de vista científico, este acto de sustentar todas las cosas queda expresado en las leyes naturales. En su totalidad forman un marco, dentro del cual transcurren todos los procesos de este mundo. ¿Entonces no queda lugar para los milagros? En la práctica, las leyes naturales tienen el efecto de un „tribunal supremo“, que decide si un proceso en nuestro mundo es lícito o no. La mayoría de los procesos complejos en nuestra creación (como p. ej. el funcionamiento del cerebro, el desarrollo embrional etc.), aunque para nosotros los humanos son inimitables y „maravillosos“, no violan ninguna ley natural. Puesto que su actuación es previsible y esperada, no calificamos de milagro ni siquiera las cosas más complejas e incomprendidas de nuestro mundo. Después de estas consideraciones, pues, podemos dar ahora una definición más precisa de lo que es un milagro: D2: Los milagros son acontecimientos en el lugar y en el tiempo, que ocurren fuera del marco de nuestras leyes naturales. Los humanos somos incapaces de derogar o abolir las leyes naturales. Por eso el hombre no puede hacer milagros. La Biblia nos narra numerosas situaciones en las que Dios o Jesucristo obraron milagros, como p.ej.: el paso del pueblo de Israel por del Mar Rojo (Éxodo 14:16-22) el día largo de Josué (Josué 10:12-14) el calmar una tormenta (Marcos 4:35-41) Jesús camina sobre el agua (Juan 6:16-21) La curación del ciego de nacimiento (Juan 9:1-7) La alimentación de 5000 hombres (Juan 6:1-15) La resurrección de Lázaro (Juan 11:32-45) Nota: Es verdad que en algún momento ha habido humanos que han hecho cosas que están fuera del marco de las leyes naturales, pero lo hicieron en nombre de otros poderes. O bien son discípulos de Cristo, autorizados por su Señor [p.ej. cuando Pedro camina sobre las aguas“ (Mateo 14:29), o cuando sana en el nombre de Jesús a un paralítico delante del templo (Hechos 3:1-9)], o bien son magos y gurús controlados por poderes demoníacos [los magos de faraón en Egípto (Éxodo 7:11-12)]. Los milagros atestiguados en la Biblia ¿se pueden explicar con ayuda de las leyes naturales? Dios puede actuar dentro del marco de las leyes naturales, pero más a menudo obra fuera de ese marco. Santiago 5:17-18 nos cuenta de Elías y que su oración impidió que lloviera en 3 años y medio, y después de orar de nuevo, inmediatamente llovió. Dios ha obrado en ese caso cumpliendo su voluntad. No obstante, ningún meteorólogo afirmaría que alguna ley natural habría sido violada. En la época de la ilustración el afán era examinar todos los textos bíblicos para ver si se podía explicar lo relatado allí de forma natural. Los milagros fuera de las leyes naturales fueron rechazados como imposibles y los relatos bíblicos en cuestión tachados de falsos. En la mayoría de los casos, los acontecimientos de la Biblia no se pueden ni se deben entender dentro del marco de las leyes naturales. Dios obra soberanamente. Él es el legislador, el que dio las leyes naturales y por eso no está sometido a ellas. En lo que hace no tiene limitación alguna, porque „ninguna cosa es imposible para Dios“ (Lucas 1:37). Su voluntad es hecha. La creación misma, tal y como está descrita en Génesis 1, es el primer milagro relatado en la Biblia. En seis días creó un cósmos maravilloso y toda la vida sobre la tierra, según sus ideas y su propósito. El hecho de que el hijo de Dios se hiciera hombre es un milagro extraordinario y un misterio divino: La virgen María quedó encinta por medio del Espíritu Santo. De esta forma Jesús entró en nuestro mundo siendo Hijo de Dios y al mismo tiempo hijo del hombre. Por su muerte en la cruz pagó por nuestros pecados y se convirtió en nuestro fiador de la vida eterna. La resurrección de Cristo es otro acontecimiento marcado que escapa a toda explicación con ayuda de las leyes naturales. Todo intento de interpretarlo con la biología o la medicina pasan por alto el sentido propio. La resurrección fue un acto especial de Dios y ocurrió fuera de las leyes naturales. ¿Por qué hizo Jesús milagros? Los milagros de Jesús no se pueden separar de su mensaje. No bajó del cielo con una nota en el pasaporte „Hijo de Dios“, sino que se acreditó por la autoridad de su palabra y obra como enviado de Dios. Las señales y los milagros que le acompañaban subrayaron su autoridad como Creador, Salvador y Rey eterno. Eran una parte integral de su misión y doctrina. Después de todo lo que hemos visto, podemos definir ahora con más precisión todavía los milagros obrados divinamente: D3: Los milagros son hechos y acontecimientos asombrosos y extraordinarios, obrados por Dios o su Hijo, transcurriendo casi siempre fuera de la vigencia de las leyes naturales. A diferencia de los efectos demoníacos, los milagros de Dios sirven para su gloria [p.ej. la creación (Salmo 19:1), la curación del ciego de nacimiento (Juan 9:3)] para socorrer a los hombres [p.ej. el agua de la roca en el desierto (Éxodo 17:1-6), los cuervos proveen alimentos para Elías (1 Reyes 17:6)] para fortalecer la fe [p.ej. el vino en la boda de Caná (Juan 2:11)] o para salvar de una emergencia [p.ej. la tormenta calmada (Marcos 4:39)] El milagro de la fe Uno de los mayores milagros en nuestros días es cuando hombres y mujeres acuden al llamado de Jesús hallando la vida eterna. Para ello no es necesario desactivar las leyes naturales, sólo se requiere un cambio de pensamiento. En el libro de los Hechos, capítulo 16:23-34 hallamos el ejemplo del carcelero que experimenta este cambio de una vida lejos de Dios a una vida en la fe. „—Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?“, esa era su pregunta, a la que Pablo y Silas contestan: „—Cree en el Señor Jesús y serás salvo, tú y tu casa“. ¿Por qué no dijo Pablo: „Cree en Dios“? Seguramente, el carcelero hubiera contestado: dioses tenemos de sobra aquí en Grecia – Zeus, Cronos y Rea, Poseidón, Hades, Apolo, Artemisa y Hermes“. Pero Pablo habla de Jesús, el crucificado y resucitado. Sólo en Él se puede tener la salvación y la vida eterna. Cuando el carcelero preguntó cómo ser salvo, sólo hubo una única respuesta – y ayer como hoy es la misma: ¡Jesús! Este hombre lo comprendió y recibió a Jesús como su Salvador personal. Es muy notable el tiempo que este hombre tardó en tomar una decisión. A medianoche escuchó por primera vez el camino de la salvación. Probablemente Pablo y Silas hablaran detenidamente con él, pero – aunque se tratara de un par de horas, todo ocurrió en un mismo día. Esto podría ser alentador para algún lector que oiga por primera vez el evangelio. No es necesario haber escuchado 23 o 168 sermones para convertirse. La fuerza del evangelio actúa al momento. „El milagro de la fe“ ocurre sin que tengamos que sobreponernos a las leyes naturales. Lo difícil es saltar los muros de nuestra voluntad: los muros de nuestra forma de pensar abarrotada los muros del orgullo y la justificación propia los muros del corazón endurecido Lo que ocurre en la persona que cree y se convierte sobrepasa todo lo que humanamente podemos comprender e imaginar. Del camino de perdición pasa al camino de la salvación y ese mismo día se hace ciudadano del cielo: „Porque nuestra ciudadanía está en los cielos“ (Filipenses 3:20). Aquí vemos que creer personalmente en el Señor Jesucristo y convertirse es lo más grande que puede acontecernos en esta vida. ¡Decídase Usted también hoy mismo por una vida con Jesucristo! Con la siguiente oración puede entrar en esta fe salvadora e inscribirse en el cielo: „Señor Jesucristo, mi deseo es llegar al cielo. Límpiame de todo orgullo y de los demás pecados de mi vida. Creo que tú eres Dios y que viniste a esta tierra como hombre por amor de nosotros. Creo que moriste por mí y que resucitaste de los muertos. Tú eres mi Salvador. Confío en tí y te recibo ahora en mi vida. Por favor entra en mi corazón y sé tú el Señor de mi vida y guíame seguro hasta la meta. Amén. Profesor retirado Dr. Ing. Werner Gitt